Las “fake news” y los traficantes del miedo, mentiras y odio

Organizaciones mundiales de periodismo, editores y medios de comunicación siguen en la lucha contra la plaga de noticias falsas esparcidas en redes sociales y sitios irresponsables.

La información verificada que se obtiene de medios de información con tradición ha ayudado a dar una visión de la realidad y ha salvado millones de vidas.
La información verificada que se obtiene de medios de información con tradición ha ayudado a dar una visión de la realidad y ha salvado millones de vidas. /

Tegucigalpa, Honduras.

“No podemos ceder nuestros espacios virtuales a quienes trafican con mentiras, miedo y odio”, ha sido la última advertencia que ha hecho Naciones Unidas en su dramática lucha por combatir las noticias falsas que están dañando a la población desde sitios digitales que propagan información errónea sobre la pandemia.

Al cumplirse un año de lucha contra el covid-19, esa plaga de la desinformación ha contribuido a socavar las campañas para salvar vidas en todos los países, ya que “el miedo es el perfecto caldo de cultivo para los rumores, las falsas esperanzas y la información errónea”.

En cambio, la información verificada y fiable que se obtiene de medios de información con tradición, medios que invierten en verificar datos y solo acuden a fuentes confiables, ha ayudado a dar una visión de la realidad y ha salvado millones de vidas en el oscuro año de la pandemia.

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Quienes están al frente de la lucha contra el coronavirus coinciden en que el covid-19 ha marcado cuánta diferencia puede hacer el acceso a información confiable o falsa en la resiliencia o el miedo de las sociedades.

El miedo es el caldo de cultivo de la desinformación, los rumores y las falsas esperanzas. Sin embargo, la información veraz y fiable puede darnos una visión de la realidad en la que puedan nacer esperanzas ciertas, dice Guy Berger, director de Políticas y Estrategias sobre Comunicación e Información de la Unesco y uno de los principales expertos de esa agencia de la ONU en materia de desinformación.

El experto agregó que “en un momento de grandes temores, incertidumbres e incógnitas existe un terreno fértil para que las fabricaciones florezcan y crezcan”, al referirse a las fake news que se esparcen en redes sociales aprovechando su inmediatez.

Se han multiplicado

Si bien con el tema del covid-19 y desde las elecciones que llevaron a Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, las noticias falsas se han vuelto tema de conversación y preocupación, la estrategia de esparcir falsos rumores siempre ha existido.

Su efecto dañino se volvió monstruoso en los últimos años en un mundo hiperconectado y cuando existen plataformas sin escrúpulos que trabajan enfocadas en esparcir rumores aceleradamente a través de redes sociales para conseguir los suficientes clics y crecer en audiencias que les dejen ingresos gracias a la publicidad, una de las formas en la que una marca puede ser dañada por su ubicación al caer en un sitio con noticias falsas.

Por ejemplo, en sitios que trabajan con clickbait, el llamado ciberanzuelo, clics con títulos sensacionalistas y hasta falsos para que el usuario entre a leer la nota, lo que optimiza sus ingresos gracias a la publicidad online.

Cuando una marca usa la publicidad programática—compra automatizada de espacios de audiencia en internet—, sus anuncios pueden aparecer en sitios de baja reputación, sensacionalistas o que se dedican a fabricar noticias falsas, y termina vinculando su empresa al tráfico de rumores que aumentan la desinformación y contribuyen a la difamación.

Así, las empresas deben valorar más en qué tipo de plataformas digitales se inscriben para evitar que sus anuncios terminen en estos sitios. Deben asegurarse de no fomentar ese tráfico de las fake news, que terminan dañando su propia imagen, porque el tráfico hacia estos medios sensacionalistas se transforma en dinero a través de la publicidad.

Medios de comunicación en todo el mundo, entre ellos, la BBC o The New York Times, así como los de Grupo Opsa en Honduras, han acrecentado sus esfuerzos por combatir esta plaga de las noticias falsas haciendo conciencia en el público en reconocer este tipo de contenido e identificarlo para no compartirlo y acudir a fuentes de información confiables que contrastan y verifican la información.

Los diarios LA PRENSA y El Heraldo, por ejemplo, han sumado una nueva campaña contra las fake news en un esfuerzo que, como dicen, comienza con el buen criterio al momento de elegir dónde informarse y de seguir generando un buen periodismo para contrarrestar la plaga de la desinformación.

La Prensa