Urgen fondos para proteger de inundaciones al Valle de Sula

En Potrerillos y Santiago, Pimienta, agricultores perdieron cultivos por crecidas del río Ulúa

Decenas de manzanas de cultivos de maíz se perdieron en Potrerillos por las inundaciones.
Decenas de manzanas de cultivos de maíz se perdieron en Potrerillos por las inundaciones.

San Pedro Sula, Honduras.

Pese a que en los últimos 10 años se han invertido 900 millones de lempiras en mantenimiento y reparación de una parte de canales y bordos para evitar llenas en el Valle de Sula, es insuficiente y urgen nuevos proyectos para mitigar el impacto de las crecidas de los ríos Ulúa y Chamelecón.

Sergio Villatoro, director de la Comisión para el Control de Inundaciones en el Valle de Sula (CCIVS), dijo a LA PRENSA que cada año se le asigna a esta institución entre 90 y L95 millones para obras que eviten inundaciones en la región.

Este monto no se ha modificado en la década y solo sirve para cubrir el 70% de mantenimientos y el 30% en reparaciones parciales de obras existentes como bordos en márgenes de ríos y canales de alivio.

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Villatoro afirmó que para poder hacer una labor efectiva en la protección de las poblaciones se deben invertir al menos L225 millones anuales entre mantenimientos y mejoramiento con creación de nuevos proyectos.

Para Villatoro, es vital que adicional a la asignación de este presupuesto se construyan cuanto antes las macrorrepresas Jicatuyo, El Tablón y Llanitos, obras que al contener miles de litros de agua generarían un control para evitar las crecidas.

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La unidad telemétrica de Santiago, Pimienta, que mide el alto nivel del caudal del Ulúa.

La situación que generó la pandemia evitó que la CCIVS arrancara con los mantenimientos planificados para 2020, y aunque ya inició la temporada lluviosa y se dificulta la labor sí les han dado seguimiento a seis proyectos en ejecución desde 2019 con la finalidad de asistir a poblaciones vulnerables.

“Se está haciendo una canalización y obras de protección en el río Tegucigalpita, en Omoa; en el sector de Baracoa en el canal Gualiqueme, que sirve de alivio a Chamelecón y también al Ulúa; canalización del río Guaymitas, quebrada Tatumbla y Jocomico, en El Negrito; mejoramiento del área hidráulica del río Chamelecón en Lima Centro, y sistema de drenaje pluvial en una colonia de Pimienta. Todos estos proyectos tienen una inversión estimada de L45 millones”.

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La unidad telemétrica de Santiago, Pimienta, que mide el alto nivel del caudal del Ulúa.

Villatoro dijo que en ese sentido en los últimos 10 años con los pocos recursos que se cuentan anualmente se ha reforzado la reparación del sistema, ya que cada lluvia anual genera daños.
“Lo lógico sería que existieran los recursos para mejorar y ampliar el sistema, es de esta forma que vamos a minimizar el riesgo. Necesitamos dragado en los principales afluentes, y eso es caro. En diez años no se han creado proyectos de mayor envergadura”, agregó.


Mediciones

De las estaciones hidrométricas de transmisión telemétrica que permiten monitorear en tiempo real las variaciones y otros datos de los ríos Chamelecón y Ulúa, solo un 36% están funcionando, por lo que se reduce la capacidad de acción para proteger a las comunidades ante crecidas, según datos compartidos a LA PRENSA por la Comisión para el Control de Inundaciones en el Valle de Sula. “Esta red debe operar al 100% porque se evitan muertes al proteger a la población con decisiones oportunas”, expresó Villatoro.


Afectación

Con las lluvias que ha habido sobre el Valle de Sula en los últimos diez días, el caudal del Ulúa subió y se inundaron comunidades de Potrerillos y de Santiago, Pimienta.

Saudia Guevara, de la unidad de Gestión de Riesgos de Potrerillos, informó que en ese municipio fueron evacuadas 43 familias de sus viviendas, ubicadas en barrio Suyapa, en las cercanías del río Blanco y Ulúa. “Tenemos 15 días de fuertes lluvias, se han dado varias crecidas en el río Ulúa, y eso nos afecta porque el caudal de río Blanco que desemboca en el Ulúa retrocede por la gran cantidad de agua como reflujo e inunda”, expresó.

Guevara explicó que los bordos de contención del río Blanco tienen dos rupturas superiores a los 40 metros y esto ha provocado inundaciones no solo en las viviendas, sino en una parte de la zona agrícola, por ello se perdieron varias manzanas con maíz y otros granos, las cuales están siendo cuantificadas.

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Una de las rupturas en los bordos de río Blanco.

Las fisuras están presentes en estos bordos desde hace más de dos décadas sin recibir reparación.

Por este hecho se vieron afectados 60 agricultores, a los que ya se les está gestionando asistencia con la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG). Solo pudieron sacar una parte de sus cultivos.

Por el nivel de saturación del suelo, las reparaciones de los bordos se realizarían hasta en 2021, y si la temporada lluviosa es fuerte en octubre y noviembre, las familias no podrán regresar a sus casas.

LA PRENSA constató las rupturas en los bordos del río Blanco y las inundaciones en decenas de manzanas de cultivos de maíz en Potrerillos y en cultivos de banano en Santiago, Pimienta, por el Ulúa.

Norma Medina, madre evacuada y albergada en la escuela Minerva, dijo que cada año son evacuados debido al desbordamiento del río Blanco y en muchas ocasiones no les ha dado tiempo de tomar sus pertenencias por la rápida crecida.


En Santa Rita y El Negrito, Yoro, las alcaldías con el apoyo del Gobierno edifican colectores y canales de agua lluvia para evitar inundaciones en sus cascos urbanos.

Temporada ciclónica finaliza en noviembre

Debido a las crecidas del río Ulúa y Chamelecón, los comités de emergencia municipales (codem) se reunieron el viernes con la CCIVS y la Comisión Permanente de Contingencias para planificar acciones.
Alex Estévez, subcomisionado de Copeco, dijo que la temporada ciclónica termina el 30 de noviembre. El funcionario informó que se tendrá una temporada ciclónica bastante activa. Se ha pronosticado que el resto de septiembre haya muchas lluvias y podrían traer complicaciones, como debilitamiento de bordos y fisuras.
“Se harán supervisiones más frecuentes en todos los sistemas de bordos del Ulúa y Chamelecón, revisaremos el sistema de alerta temprana y analizaremos en qué estamos fallando”, manifestó..

La Prensa