Pablo Matamoros, el periodista que se ganó el corazón de los hondureños

El fallecido comunicador era licenciado en Derecho y había iniciado su carrera en los medios en la radio.

/

Tegucigalpa, Honduras

La noticia cayó como un balde de agua fría. El periodista Pablo Gerardo Matamoros, jefe de prensa de HCH, perdía la vida, cerca del mediodía del jueves, a los 54 años, a causa del coronavirus.

La enfermedad, que ha cegado la vida a 542 hondureños, había acallado la voz profunda y bien entonada de uno de los periodistas que logró ganarse el corazón de los hondureños, a pesar que era abogado de profesión y de padecer de tartamudez, como él mismo lo reconoció, en la niñez.

“Se burlaban de mí. Cuando iba a la pulpería era terrible porque para pedir cosas como azúcar, por ejemplo, la palabra la extendía demasiado. Para mí era algo difícil, pero las burlas más bien me ayudaron”.

Lea: Colegio de Perioditas lamenta muerte de Pablo Matamoros

Había dejado el set de grabación luego de enterarse de que era positivo de la enfermedad y de inmediato empezó la batalla, apoyado por su familia y compañeros de trabajo. Sin embargo, contra todo pronóstico, sucumbió y eso impactó a sus seguidores, que veían en él un periodista dedicado y medido en sus apreciaciones, lo que lo llevó a convertirse en uno de los más reconocidos, gracias también a su sencillez.

Inicios en la radio

Había nacido en el Seguro Social y creció en el barrio Las Crucitas , en la avenida Los Inditos, ya casi para llegar al barrio Los Profesores; "pero cuando tenía unos 17 años de edad mis padres se pasaron para la colonia Hato de Enmedio y de ahí me casé y tomé un rumbo diferente”.

El “grone”, como le decían de cariño en su barrio, afrontaba la vida desde un hogar humilde, formado por su papá Pablo Gerardo Matamoros y su mamá Teresa de Jesús Trejo, quienes hicieron un esfuerzo grande para que estudiara y dejara los juegos de potra en la calle que acompañaron su infancia y juventud.

También afrontaba su primer acercamiento a lo medios de comunicación. “Cuando tenía entre 11 y 12 años, un vecino mío en ese tiempo era el director de Radio Monumental, y una vez jugando con su hijo Alejandro Franco, me preguntó si quería trabajar en radio y a mí se me hizo raro. Ahí ya no era tan tartamudo como antes. Le pregunté a mi mamá y a mi papá y me dijeron que ahí había aparatos sofisticados, pero les dije que quería aprender. Ahí comenzó mi primera experiencia en Radio Monumental, 1270 AM”, recordaba.

Lea: Compañeros lloran muerte de Pablo Matamoros

De esa manera aprendió a operar los equipos y el dueño decidió darle trabajo. “Pero yo era demasiado menor, y amenazaron con sancionar a la radio si empleaba a un menor de edad, entonces Antonio Mazariegos Velásquez le dijo a mi papá que si me dejaba que entrara a un medio de comunicación no me iba a sacar de ahí, y tuvo razón”.

Mazariegos Velásquez, era director de medios importantes en el país, y se casó con una tía. “Le pregunté a mi papá si tenía algún amigo en la radio y él conocía al doctor Licona del programa “Los barberos”, y a través de él, mi papá habló con don Rodrigo Wong Arévalo, quien en ese tiempo manejaba todo el circuito de Audiovideo.

Arévalo lo mandó a Radio Universal, que tenía el mismo estilo de música del recuerdo de la Monumental. “Me dijo: Si ponés buena música te digo si te quedás o no. Al final le gustó la música que puse y me quedé en Audiovideo por unos 18 años, como operador en Radio Universal, como locutor en la Moderna y de operador en Radio América unos diez años”, recordaba.

La familia y el derecho

En Audiovideo también conció a su esposa, hija del periodista Jorge Alberto Díaz Castillo, quien trabajó muchos años con la prensa y Radio América, cubriendo la nota policial.

“Ahí trabajaba como operador también Óscar Castillo, hermano de quien ahora es mi esposa. Un día Carolina Castillo le fue a dejar comida al papá y le dije a Óscar: Tu hermana está bonita, saludámela”. Y entonces nació el amor y más adelante sus hijos Pablo Gerardo Matamoros y Omar Alejandro Matamoros.

Pero también la decisión de estudiar Derecho. “La idea era poner un bufete. En su momento se lo comuniqué al dueño de Audiovideo, a don Andonie Fernández, y él me dijo que si ya me iba a graduar me ofrecía pasarme a Mandofer y deja de operar”.

Recordaba que los casos que llevó no fueron grandes, más que todo fueron de reclamo de alimentos y “con Mandofer casos de que a veces los clientes no pagaban y yo iba a apretar un poquito para que no se olvidaran de cancelar las cuentas”.

Con algunos compañeros de grado puso un bufete, pero solo duró un año.

Figura de televisión

En marzo del 215, el periodista fue raptado y liberado horas después y contó que ese había sido el susto más grande de su vida.

“Cuatro hombres que estaban en una camioneta detrás de mi auto se acercaron a mí y me obligaron a bajar el vidrio, posteriormente me echaron al asiento de atrás y me decían que bajara la cabeza; cuando la subí demasiado, me golpearon con un arma en la frente”, recordaba de ese incidente en el que pendó que lo uqe´rian matar pero qeu se redujo a un robo de si vehículo.

Entonces llegó la oportunidad de la televisión y fue HCH en donde logró consolidarse como una de las figuras más representativas del gremio que hoy lo llora.

Eduardo Maldonado, propietario de HCH, había declarado ayer miércoles que su amigo y jefe de prensa llevaba internado y con oxígeno desde hace una semana.

"Pablo Matamoros si está interno, en su momento él no creía en el COVID. Está siendo bien atendido en uno de los mejores centros médicos del país. Lleva una semana interno. El problema es que hay mucha saturación y depende de oxigeno. Un día nos dicen que está estable y otro día nos dicen que está inestable. El depende de 15 litros de oxigeno y Dios con él. Es el único caso que hubo de internamiento", confirmaba Maldonado.

En recientes declaraciones, el comunicador de 54 años dijo que planeaba retirarse en futuro cercano del periodismo “y dedicarme a mi otra profesión, la de abogado, otra posibilidad es poner mi propio negocio, la realidad del país a veces nos quita algunas expectativas”.

Otra expectativa de Matamoros era llegar a la edad de 60 años, ya que consideraba que “el ser humano debe llegar hasta esa edad, con buena calidad de vida, es que después vienen los achaques”.

Y sabía muy bien de lo que hablaba, ya que el 8 de enero de este año, el padre del reconocido comunicador, también de nombre Pablo Gerardo Matamoros, había tomado la fatal decisión de suicidarse a los 74 años de edad.

Pero eso no cambió su forma de ser. Quienes lo conocieron se refieren a él como un gran ser humano, “no soy rencoroso, usted me puede venir a reclamar, a regañar, pero rápido yo borro esa situación“.

Tras la noticia, la sociedad hondureña lo despide agradeciendo su tranquilidad y su trabajo para lograr sus metas con constancia y disciplina, sin descuidar a su familia, y más que nada con el afán de informar.

La Prensa