Drama y confusión: familia iba a entierro sin cadáver

El error lo cometió empleado de la morgue del Hospital Escuela, según autoridades.

A eso de las 2:00 pm de ayer viernes, el carro salió con el ataúd y el cuerpo de Óscar Aguilera.
A eso de las 2:00 pm de ayer viernes, el carro salió con el ataúd y el cuerpo de Óscar Aguilera.

TEGUCIGALPA.

Como si fuera poco el dolor vivido por una familia al perder a su pariente a causa del covid-19, la estigmatización y el proceso que conlleva sepultarlo, para rematar el duro momento, les entregaron el ataúd sin los restos mortales de quien enterrarían en su última morada.

El descontento tras el descubrimiento ocurrió justo cuando los parientes más cercanos se aprestaban a sepultarlo, pero al cargar el féretro sintieron que su peso no era el normal, que parecía estar vacío. El cajón -que había sido embalado con un material plástico en la morgue del Hospital Escuela- fue abierto ante la duda de los parientes de que en él no había nada.

Melva Aguilera, sobrina del fallecido, relató que antes de las 7:00 am les entregaron el ataúd, lo trasladaron a la aldea de Jalaca, en Talanga, y cuando sus primos lo balancearon en el cementerio notaron que estaba liviano. Su sorpresa fue más grande cuando al abrirlo vieron que no estaba el cuerpo de su deudo. El difunto Óscar Roberto Aguilera Valle (de 68 años) no estaba dentro del cajón que sus parientes habían comprado para sepultarlo.

El enojo y la histeria se apoderó de los acongojados familiares, y no era para menos.

De inmediato los hijos de don Óscar Aguilera, a quienes en primera instancia no se les había permitido el ingreso al camposanto, quitaron el féretro a los encargados de hacer el sepelio, lo subieron al mismo carro en el que lo habían trasladado de la capital hasta Jalaca y tomaron nuevamente el camino a Tegucigalpa.

Después de varias horas de pasar por kilómetros de carreteras con ataúd vacío, empleados del Escuela les entregaron el cadáver

Nelson Tercero, jefe de la morgue del Hospital Escuela, dijo que “el muchacho (quien debió entregarlo) les entregó los documentos a los familiares, les pidió que esperaran, que les iba a retirar el cuerpo (que estaba en el nicho refrigerante)”.

Según Tercero, en ese momento del trámite estaban cuando el vehículo de la familia de don Óscar Aguilera arrancó, sin darse cuenta de que no llevaban el cadáver en el ataúd. En defensa del empleado de la morgue, Tercero aseguró que “hay que aclarar que el muchacho es del personal nuevo, que está en capacitación, ya que el personal que venía a turno se incapacitó”, argumentó.

A la 1:23 pm, los familiares de don Óscar llegaron nuevamente a tocar el portón del primer centro asistencial del país para que por fin les dieran el cuerpo.

Minutos después pudieron meterlo en el ataúd, manifestando también que su pariente no murió por covid-19, sino por un paro cardiaco.

La Prensa