Cuarentena en Nueva York golpea a productores hondureños de vegetales orientales

Los productores dan las berenjenas a las vacas; los hondureños no las consumen. Suspenden operaciones cinco de las ocho empresas exportadoras

Los productores dan las berenjenas a las vacas.
Los productores dan las berenjenas a las vacas.

Comayagua, Honduras

Productores de vegetales orientales del Valle de Comayagua cortan las berenjenas y, “para no botarlas”, se las dan de forraje a las vacas, mientras las empresas exportadoras comenzaron a cerrar operaciones porque los consumidores están cuarentena en Nueva York, Estados Unidos.

Impulsado por el alto consumo de la población asiática y en tránsito en Nueva York, el cultivo de vegetales orientales (como la berenjena china, berenjena india, cunde chino y pepino peludo) proliferó en la última década y se convirtió en una de las fuentes económicas más importantes para este departamento que supera el medio millón de habitantes.

Pero en estos días, Olvin Hernández, propietario de una plantación de 12 manzanas en Guasistagua, aladea de El Rosario, Comayagua, se deshizo de la peor manera de la última cosecha por no tener nuevos pedidos de las empresas exportadoras instaladas en este valle.

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“Llené como seis camiones de berenjenas y se las tiré a las vacas. No hay quien compre esto en Estados Unidos, menos en Honduras. El coronavirus nos está afectando gravemente, todos nuestros clientes están en Estados Unidos y son de origen asiático. Ellos no salen a comprar por el coronavirus y todo se ha interrumpido”, dijo Hernández, padre de 7 hijos.

Por ahora, según Hernández, los productores abrigan la esperanza que la crisis desatada por
el COVID-19 concluya antes de que inicie la próxima cosecha, en 45 días, pero si las restricciones continúan en Nueva York, tendrán que “llevarle otra vez” a las vacas las berenjenas.

La cadena de producción y comercialización de vegetales orientales está compuesta por agricultores, transportistas, exportadores en Comayagua, los brókers en Miami que reciben los contenedores y los proveedores de supermercados en Nueva York a donde acuden los asiáticos a comprar.

A través de los supermercados y tiendas pequeñas, las berenjenas hondureñas llegan a las mesas de las familias asiáticas (también a los restaurantes) radicadas en Nueva York, Maryland, Massachusetts y Pensilvania, afectados severamente por la expansión del COVID-19.

En las dos semanas anteriores, antes de que Nueva York se convirtiera en el centro de contagio más grande en Estados Unidos, las empresas exportadoras de Comayagua registraron una reducción de 50% en la demanda y en los últimos días sintieron un golpe mucho mayor de más de 75% que ahora las tiene en jaque.

“En Estados Unidos, nuestro nicho es el asiático y no está consumiendo; han cerrado restaurantes, negocios pequeños y supermercados y por ese motivo nuestros compradores tienen producto todavía en sus bodegas y otras empresas están bajando el precio por no haber consumo. Este fin de semana envié el último contenedor y no sabemos si lo van a pagar”, dijo Luis Mancía, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Vegetales Orientales de Comayagua.

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Mancía, a la vez gerente de la exportadora San Rafael Industries, informó que “lamentablemente, a causa de esta situación, cinco empresas cerraron operaciones” y explicó que “no pueden seguir operando porque es necesario tener una gran demanda. Este es un negocio que requiere grandes volúmenes para cubrir costos operativos”.

Otro de los exportadores, Diógenes Villar, gerente de la empresa Villar, está pensando en
que “si se complica más la situación en los próximos días” se verá obligado a cerrar esa empresa y sería la sexta en suspender las operaciones. “Nosotros exportábamos entre 25 y 26 contenedores al mes que los llenábamos con la berenjena que le comprábamos a unos 45 productores, pero hoy eso es imposible. El Gobierno de Honduras no puede hacer nada porque esta es una situación mundial”, dijo Villar.

En la última década y media, las 8 empresas, de las cuales sólo operan a medio vapor tres, han comprado las cosechas a 700 pequeños y medianos productores. Ellos son propietarios de parcelas de un cuarto de manzana hasta varias hectáreas cultivadas con los diferentes vegetales orientales, mayormente berenjena.

La empresa Honduproduce, que normalmente exportaba 4,480 cajas a la semana, en la últimos siete días exportó, en medio de la incertidumbre, 1,120 cajas que están en camino hacia Nueva York y que seguramente no serán vendidas en los supermercados por la cuarentena que impide a los asiáticos salir a comprar.

“Estamos ante una crisis debido a la pandemia del coronavirus. La ciudad de Nueva York está en cuarentena y por eso hemos tenido un decrecimiento de más de 75%. Esta pandemia nos está afectando ahorita y tendrá efectos económicos durante todo el año porque se nos hará difícil recuperarnos de forma inmediata”, dijo Marvin Rubio, gerente de Honduproduce.

Rubio calcula que las consecuencias negativos en los productores y exportadores se prolongarán dado a que en este momento, cuando azota el Covid-19, “es temporada alta para vender vegetales orientales y es cuando hay mayores precios en el mercado de Nueva York”.

“Significa que cuando esto pase, estaremos en la temporada baja y de precios malos. Los próximos meses de 2020, serán difíciles para los productores, sobre todo para los pequeños porque ellos dependen de las ventas que hacen semanalmente a las exportadoras. Es importante que el Gobierno incluya a este sector en las estrategias de recuperación económica. Será necesario contar con flujo de dinero, apalancamiento financiero. Los productores y muchas de las empresas trabajan con capital propio pues no han sido sujetos de crédito”, dijo Rubio.

Dentro de esa crisis, este exportador cree que la única manera de proteger a los productores,
las empresas y los empleos es mediante “una estrategia gubernamental efectiva que permita el acceso a créditos” y la cooperación de autoridades locales de los municipios donde se encuentran las plantaciones.

A pesar de que son parte de la cadena de alimentos y no tienen limitaciones para circular, los productores y exportadores han estado lidiando en las últimas semanas con las autoridades locales que les impiden transportar insumos para las plantaciones y materiales, como cajas y palets de madera utilizados para enviar las berenjenas en los contenedores.

Aunque no exporten los volúmenes normales y no logren rentabilidad, las empresas, incluidas las que han suspendido operaciones, les pagarán los salarios durante los próximos tres meses a los trabajadores.

La Prensa