La Conferencia Episcopal aboga por la reconciliación de una Honduras polarizada

Honduras vive una crisis política y social desde 2009 a raíz del golpe de Estado al depuesto expresidente hondureño Manuel Zelaya.

Juan Ángel López, portavoz de la Conferencia Episcopal de Honduras.
Juan Ángel López, portavoz de la Conferencia Episcopal de Honduras.

Tegucigalpa.

El pueblo hondureño debe dar el paso hacia la reconciliación y desterrar "el odio, la rivalidad y la división", pidió este lunes la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH).

La petición de los obispos es uno de los puntos que se destaca en una declaración suscrita tras la asamblea ordinaria que celebraron en la capital hondureña y fue difundida hoy por su portavoz, Juan Ángel López.

"Teniendo en cuenta la importancia y la necesidad de la reconciliación en la situación tan polarizada y llena de conflictos que vivimos en Honduras, pedimos a todas las comunidades cristianas, parroquias, movimientos apostólicos y files en general que promuevan el perdón y la reconciliación con la campaña de evangelización 2020", subraya la declaración.

Los obispos hondureños oran a Dios para que "la reconciliación esté en el corazón de esta Cuaresma y nos lleve a un mayor gozo en la celebración de la Pascua e invocamos a María, signo de esperanza para los pueblos, suplicando que con sus acción maternal, nos ayude para que la Iglesia llegue a ser una casa para muchos, una madre para todos los pueblos y haga posible el nacimiento de un mundo nuevo y una Honduras nueva", añade.

Honduras vive una crisis política y social desde 2009 a raíz del golpe de Estado al depuesto expresidente hondureño Manuel Zelaya y se agudizó con la reelección del actual gobernante, Juan Orlando Hernández.

Hernández fue reelegido en las elecciones del 26 de noviembre de 2017, en los que la oposición aduce que hubo "fraude" y alega también que no podía ser candidato porque la Constitución no permite la reelección presidencial bajo ninguna modalidad.

Cuaresma

La Conferencia Episcopal indicó que la Cuaresma, que iniciará el miércoles, es tiempo para "desterrar el odio, la rivalidad y la división que atentan contra las relaciones humanas y destruyen la caridad fraterna".

También es momento propicio para "sanar las heridas acumuladas en el corazón de tantas personas", enfatizan los obispos, que señalan además que esas lesiones "dañan a nuestras comunidades e instituciones".

Por ello, consideran que "sanando las heridas, se restablecen las relaciones de amistad y de confianza entre los hombres de nuestro tiempo, de igual manera, se restablecen las relaciones de justicia en nuestro sistema social y en el ejercicio de la actividad pública que deben actuar siempre con transparencia para que resplandezca la verdad".

Destacan en la declaración que "fruto de la conversión auténtica es la reconciliación que puede darse, tanto por el ejercicio del perdón por parte de quien ha recibido cualquier clase de ofensa, como por la resolución de los conflictos que llevan implícitos delitos, ya sea en lo económico, político, moral o cultural".

Ante ello, el Señor nos sugiere la necesidad de buscar "un arreglo con el que te pone pleito, cuanto antes, mientras vas todavía de camino; no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia; y te metan en la cárcel. No es para eludir la justicia penal que contribuye a la paz social, sino para que sea iluminada por la misericordia que fructifica en el perdón y la reconciliación”.

Sobre la Cuaresma, indicaron además que es una "llamada a recuperar el horizonte de vida" que la Iglesia contempla en el calvario de Cristo, y abogaron también la importancia de edificar "un país donde reine la paz".

"Ese camino comienza haciendo de nuestra Cuaresma un tiempo más intenso para la auténtica conversión a la que nos llama el Señor, un tiempo para que con su ayuda podamos poner orden frente a la confusión de nuestras vidas y de la sociedad", añaden.

Además, es tiempo para "restablecer relaciones y diálogos rotos por la bipolaridad social, perdonar y sanar heridas por la violencia y la violación de los derechos humanos, emprender nuevos diálogos para recuperar amistad social", enfatiza la Conferencia Episcopal de Honduras.

La Prensa