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Fracasa diálogo entre pobladores y alcalde por residencial en La Tigra

Los molestos aldeanos emplazan a Nasry Asfura para realizar un cabildo abierto en 15 días.

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Caos. El fuego se convirtió en el arma de los manifestantes.
Caos. El fuego se convirtió en el arma de los manifestantes.

TEGUCIGALPA.

La cita estaba pactada frente a la posta de El Hatillo a las 8:00 am. El alcalde Nasry Asfura llegó antes con una comitiva de la alcaldía y del Instituto de Conservación Forestal (ICF), pero, pese a que las pláticas comenzaron de manera informal desde las 6:30 am, no surtieron efecto alguno.

Las posturas de los habitantes de defender la zona protegida de La Tigra y no permitir el desarrollo del complejo habitacional Condado Santa María y la del jefe edilicio de la suspensión temporal, pero no definitiva, no cambiaron en lo absoluto luego de cuatro horas de un tenso diálogo en plena vía de la atizada aldea. Doña Lesly Soto, líder de la comunidad de Cofradía, leyó enérgicamente a Asfura el pliego de peticiones en representación de las comunidades de San Juancito, El Chimbo, Jutiapa, Cantarero, Carpintero, El Piligüín, Cofradía y otras zonas que colindan con La Tigra.

La Tigra está en peligro por las acciones de la alcaldía y de las autoridades gubernamentales, como dar permisos de construcción de un complejo habitacional de lujo en 500 hectáreas de esta reserva. Eso es privatización del agua y queremos sacar a Amitigra del parque por ser cómplice”, señaló.

Para saber
Unos 300 pobladores llegaron a la cita con el alcalde Nasry Asfura portando pancartas.

Asfura apenas intentaba dar respuestas, pero entre abucheos, burlas sarcásticas y desaprobación, se le hacía imposible mantener la palabra. “Estamos evaluando esta situación, pero con lo que me piden tengo dos problemas. La alcaldía no es parte de ICF, sino que es Gobierno Central, por lo que necesito consultar a todos”, explicó Asfura. La respuesta solo caldeó los ánimos de los aldeanos.

Pasadas las 10:00 am, los pobladores exigieron al alcalde un cabildo abierto con la participación de las autoridades tomadoras de decisiones para que las respuestas salgan de inmediato. El ultimátum es de 15 días.

La falta de acuerdo motivó manifestaciones en dos puntos aledaños a La Tigra: el kilómetro 14 de la carretera a Olancho y las cercanías de la aldea El Hatillo se convirtieron en una lucha campal donde hubo lluvia de piedras y gas lacrimógeno.