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La mayoría de los desplazados de El Salvador y Honduras recibió amenazas de maras

El 53,4 % son mujeres y el 46,6 % hombres, precisa el informe "Señales de una crisis".

La representante de Cristosal, Celia Medrano, habla durante una conferencia de prensa este martes, en Tegucigalpa (Honduras). EFE/Gustavo Amador
La representante de Cristosal, Celia Medrano, habla durante una conferencia de prensa este martes, en Tegucigalpa (Honduras). EFE/Gustavo Amador

Tegucigalpa, Honduras.

El 67,2 % de los salvadoreños y el 58,6 % de hondureños que se desplazaron de manera forzada en 2018 habían sido amenazados de muerte por parte de pandillas, según un estudio presentado este martes en Tegucigalpa.

El documento, elaborado por organizaciones que integran el Sistema Regional de Monitoreo y Análisis del Desplazamiento Forzado Generado por la Violencia en el Triángulo Norte de Centroamérica, indica que 1.158 (67,2 %) de los 1.724 salvadoreños desplazados el año pasado fueron amenazados por pandillas.

El 29,8 % de esas personas se desplazó de manera forzada por asesinatos de familiares; 22,5 % por temor a la violencia; 13,9 % por intento de homicidio a familiares; 9,6 % por extorsión; 9,3 % por temor; 5,9 % por lesiones y el 4,1 % por el reclutamiento forzoso de niños y adolescentes por bandas del crimen organizado, se añade en el documento.

En el caso de Honduras, 130, lo que supone el 58,6 %, de los 222 hondureños desplazados forzosamente en 2018 también recibieron amenazas de pandillas.

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El 20,7 % salió de su casa por el reclutamiento forzoso de niños por pandilleros o grupos criminales; 14,4 % por el asesinato de familiares y el 12,6 % por extorsión, según el documento.

La oficial regional de Monitoreo de Desplazamiento Forzado de la organización centroamericana Cristosal, Rina Montti, dijo a Efe que alrededor del 40 % de los desplazados en los dos países centroamericanos son menores de 18 años, lo que demuestra que los niños son "víctimas directas" de este fenómeno.

El 53,4 % son mujeres y el 46,6 % hombres, precisa el informe "Señales de una crisis".

Asimismo, señaló que ambos países en 2018 se registraron casos de desplazamientos generados por actores estatales, principalmente por elementos de la Policía de la Fuerza Armada.

Montti, de origen salvadoreño, reiteró que los miembros de las pandillas Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18 y estructuras de narcotráfico y crimen organizado son los principales causantes del desplazamiento forzado.

El 66,7 % de los salvadoreños y hondureños que han sido víctima de algún delito, según el documento, no interpusieron la denuncia, 11,2 % si la presenta y el 22,1 % lo hizo a través de un familiar.

Montti destacó que Honduras es el único país de Centroamérica que en los últimos años ha reconocido la problemática, pero los programas orientados a apoyar a los desplazados "son muy aislados" y "muy pequeños".

El documento señala que en Honduras existe "una débil atención estatal a las víctimas del desplazamiento forzado interno y "tampoco ha permitido el diseño de un modelo de atención integral", mientras que en El Salvador existen algunos avances jurídicos para reconocer el desplazamiento forzado.

Los miembros de la comunidad lesbiana, gay, bisexual, transexual e intersexual (LGBTI) son otro de los principales grupos vulnerables al desplazamiento forzado por la violencia, principalmente la generada por pandillas.

Sally Valladares, experta hondureña en temas migratorios, dijo a Efe que al menos 245.000 personas han sido obligadas a abandonar sus hogares en el país en los últimos años.

Señaló que la persecución del delito no garantiza la protección a las víctimas, por lo instó a las autoridades de Honduras a "trabajar más" en la prevención de la violencia.

Valladares indicó que El Salvador, Guatemala y Honduras, países que conforman el Triángulo Norte de Centroamérica, viven una situación similar con relación a la extorsión, amenazas y reclutamiento forzado.