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“Perdí a siete familiares y uno está desaparecido”: desgarrador relato

Yani Bendles dice que 4 de sus familiares que murieron dejan a sus mujeres embarazadas

Yani Bendles, derecha, lamentó que cuatro de sus familiares pescadores, fallecidos en la tragedia, dejan a sus mujeres embarazadas.
Yani Bendles, derecha, lamentó que cuatro de sus familiares pescadores, fallecidos en la tragedia, dejan a sus mujeres embarazadas.

Gracias a Dios.

Siete fallecidos y un desaparecido en el mortal naufragio de La Mosquitia, donde perecieron 27 pescadores, eran familia de la ciudadana Yani Bendles, quien solicita apoyo al Gobierno ya que quedan totalmente desamparados.

Yani, quien no ha parado de llorar y sentir rabia e impotencia, llegó el jueves a la Base Naval de Caratasca, en Gracias a Dios, para realizar la dura tarea de identificar a sus parientes. “Esto que estamos viviendo es horrible, perdí a siete familiares y otro está desaparecido”, lamentó Bendles.

La mujer sufre por no haberse despedido de ellos antes del viaje, ya que salieron desde muy temprano en el barco Capitán Wally, que naufragó la madrugada del miércoles en las aguas de cayo Gorda, donde iban a iniciar las labores de pesca.

“Me duele que no pude verlos antes de que se fueran. El domingo fue la última vez que los vi a todos. Eran buzos y cayuqueros desde hace 10 años y otros desde hace 20”, contó entre lágrimas. Bendles dijo que cuatro de sus familiares dejan a sus mujeres embarazadas y sin su único proveedor de sustento.

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El resto deja hijos y a sus mujeres solas. “Esperamos que el Gobierno se apiade de la familia y nos ayude. Ellos eran el sustento y ahora dejan a la familia desamparada. No sé cómo vamos a estar porque aquí hay problemas de empleo, esa era la única manera que podían traer ingresos económicos”, finalizó.

Simon Haylock, quien se dedica a la pesca desde hace más de 10 años, y quien es uno de los sobrevivientes del hundimiento del barco Capitán Wally, no sale del asombro por el hundimiento, ya que asegura que este naufragio es el primero que le ocurre en aguas abiertas.

La mayoría de pescadores de este infortunio fue tomada por sorpresa, ya que ocurrió a medianoche cuando todos descansaban de la ardua labor de pesca.

“No recuerdo cuándo ocurrió, yo estaba durmiendo y se dio vuelta el bote”, relató Haylock, quien recuerda que en ese instante en que sintió el agua en su piel comenzó a nadar para salvar su vida.

Posteriormente “estuve flotando desde las 2:00 am hasta las 9:00 am en una tabla”, agregó.

La situación no fue distinta para los buzos, ya que muchos de ellos buscaron resguardarse subiendo a la embarcación cuando ya estaba volteada y hundida casi en un 90% de su totalidad.