“No confundo la masonería con la política, ni la medicina”: Rubén Martínez, médico internista y cardiólogo

Considera que si los ciudadanos vivieran de acuerdo a los valores enunciados por la masonería, el país sería rico y próspero.

Asegura que cuando vota en el Congreso Nacional lo hace a conciencia, como lo demandan los principios de la Gran Logia de Honduras.<br/>
Asegura que cuando vota en el Congreso Nacional lo hace a conciencia, como lo demandan los principios de la Gran Logia de Honduras.

San Pedro Sula, Honduras.

“Nací en un pueblo de pescadores en donde primero aprendemos a nadar y después a caminar”, manifestó el doctor Rubén García Martínez, quien tiene el más alto grado de la masonería en Honduras y es diputado en el Congreso Nacional.

En los tres campos se desenvuelve con seriedad y completa libertad, manteniendo separadas su gabacha de médico, el bonete de masón y su traje de parlamentario. Pero los principios de la masonería le sirven para actuar con rectitud y honestidad en cualquiera de los tres campos, dice García Martínez, originario de Trujillo, Colón.

SIMBÓLICO
El edificio en donde funciona la Logia Masónica Miguel Paz Barahona fue construido en 1926.

“La masonería no es una religión ni una secta. Es una fraternidad universal, filosófica y moral, integrada por hombres libres y de buenas costumbres que practican las virtudes”, expresó. Se considera un hombre de carácter que siempre ha tomado las cosas en serio. Su escasa sonrisa así lo demuestra, raras veces cruza bromas con sus amigos.

Como masón busca encontrar la verdad, aunque sabe que eso es difícil porque “la verdad solamente la tiene el Gran Arquitecto (Dios)”, explicó. Es el único diputado masón en el Congreso Nacional en donde cumple su segundo periodo en representación del Partido Liberal. “Muchos me ignoran porque no ando pregonando que soy masón”.


"Los masones no abordamos temas como la religión, deportes y política porque conducen al fanatismo que enferma el corazón. Somos una organización secreta porque el significado de nuestros ritos y símbolos solamente nosotros lo conocemos”.

Rubén García Martínez, Médico internista y cardiólogo.
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Es Es Gran Comendador del Supremo Concejo de la Logia Masónica Miguel Paz Barahona de San Pedro Sula.

En el primer periodo, de 2006 a 2010, era más tomado en cuenta porque gobernaba un presidente liberal. “Fui vicepresidente del Congreso y se me valoraba mi experiencia como exviceministro de Salud”, indicó. Recordó los tiempos dorados cuando fue director ejecutivo del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en San Pedro Sula. “Nos sentíamos orgullosos al decir que trabajábamos para el Seguro porque la institución se proyectaba realmente a sus derechohabientes. No había quejas por falta de medicamentos”. Ahora hacen falta los tres pilares en que debe descansar la verdadera seguridad social: solidaridad, universalidad y equidad, según manifestó.

Hijo de una maestra de escuela y un sastre que daba clases de violín, García Martínez logró emigrar hacia Tegucigalpa en su adolescencia para estudiar medicina, pero fue en Colombia en donde culminó su formación y obtuvo dos especialidades. Allí también conoció a la enfermera Julia Santacruz con quien se casó y luego trajo a vivir a Honduras.

Si no hubiese sido médico, tal vez hubiera seguido el camino de su padre, ya que aprendió a tocar marimba y a rasgar la guitarra en el colegio. Sin embargo, escogió la medicina “para aliviar el dolor del mundo, como dicen los románticos” a la par que hizo “una carrera política tratando de aliviar el dolor del pueblo y como masón logré formar mi carácter”.