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Dar fiado lleva a la quiebra a decenas de pulperías de San Pedro Sula

En la ciudad, la fuente de ingresos de más de cinco mil familias son las pulperías. Las cargas tributarias, los altos costos de los servicios y las bajas ventas afectan a estos negocios.

Esfuerzo. Josie Rivera es dueña de una pulpería desde hace ocho años en la colonia Fesitranh, en donde hay más de 50 pulperías. Foto: Melvin Cubas.
Esfuerzo. Josie Rivera es dueña de una pulpería desde hace ocho años en la colonia Fesitranh, en donde hay más de 50 pulperías. Foto: Melvin Cubas.

San Pedro Sula.

En San Pedro Sula, la fuente de ingresos de más de cinco mil familias son las pulperías, un modelo de negocio que subsiste pese a la carga tributaria, altos costos de los servicios básicos, la competencia y las bajas ventas.

Son pequeñas empresas en donde la atención entre el dueño y el consumidor es directa. La mayoría lo denomina como “un trabajo esclavizante” y que no deja grandes ganancias, solo para “subsistir”. Por la necesidad de consumo, en cada barrio y colonia pueden haber más de 15, en sectores como la Fesitranh hay más de 50; unas más abastecidas que otras.

Josie Rivera, dueña de una pulpería en la Fesitranh desde hace ocho años, contó que cuando comenzó, las ganancias eran mayores, debido a que pagaba pocos impuestos, sin embargo, esto cambió: “El pago aumentó y las ventas bajaron”.

Mayor consumo.Las recargas, la lotería, los refrescos, los huevos, queso, frijoles son productos que más se venden en las pulperías.

Hace tres años Rivera dejó de dar fiado, porque las cuentas sin pagar de sus clientes la estaban llevando a la quiebra. “Dejé de dar fiado, porque las cuentas por cliente llegaban a L2,000 o L2,500. Miraba que los días pasaban y cada día era más difícil para comprar producto y pagar a los proveedores y la gente tardaba más de 20 días en pagar. Hubo quienes no me pagaron y quedaron de enemigos”.

Muchas pulperías han sumado a sus servicios la venta de lotería electrónica y recargas para teléfonos móviles, más que todo para atraer más clientela, ya que casi siempre el que va por esa causa termina comprando otros productos.

Muchos clientes fallan en honrar sus deudas y esto afecta a las pulperías.

Guillermo Altamirano, financiero y economista

“El pésimo servicio de energía es otro problema. La vez pasada que se fue la luz por dos días yo tuve una enorme pérdida de carne, pollo, chuleta, embutidos y helados. Perdí unos L6,300 y dejé de vender”, lamentó.

Rivera cumple con el pago del impuesto de industria y comercio y cuenta con un permiso de operación, pero quitó los rótulos que tenía porque pagaba L2,500 más. Aunque para muchos tener una pulpería ya no es rentable, continúan luchando con el negocio porque no califican a un puesto de trabajo en una empresa, ya sea por la edad o por su formación académica.

Apoyo.El programa gubernamental Crédito Solidario apoya a muchas pulperías con pequeños préstamos que inician desde L5,000.

Óscar Ramos tiene más de 20 años de experiencia. Contó que fue dueño de una pulpería por 12 años, pero se vio obligado a cerrar. Le daba crédito a unas 10 personas con cuentas de hasta mil lempiras cada una. “Cuando cerré la primera pulpería mejor rompí el libro que tenía de cuentas porque muchos me quedaron debiendo. Ahora no doy fiado como antes”.

Ramos opinó que los impuestos municipales, los altos costos por el deficiente servicio de energía y por el servicio de agua y la competencia, han bajado en un gran porcentaje las ventas. “Ya a la edad de uno no le dan trabajo, tiene que seguir también por costumbre. Antes si le iba bien a uno. Ahora no, ni ahorrar se puede por todos los compromisos”, apuntó.

Los supermercados con sus ofertas en algunos productos desestabilizan las pulperías.

“Las ventas están muy bajas, no hay trabajo y la gente no compra como antes, hasta los súper han bajado por lo mismo”, dijo Reynaldo Cartagena, dueño de una pulpería en la colonia Municipal.

El servicio al cliente y una buena administración son claves para que estos negocios perduren. Así lo indicó Denia Loo, directora del Centro de Desarrollo Empresarial (CDE) Mipyme del Valle de Sula, quien declaró que el 15% de los pequeños empresarios que atienden son pulperos.

El apoyo que les brindan es en asesorías, en contabilidad y administración. Debido a la necesidad que tienen en estos temas, el CDE realizará un taller sobre manejo de inventarios, administración y contabilidad y servicio al cliente el 12 de junio. Esperan más de 50 dueños de pulperías en el taller.

Guillermo Altamirano, financiero y economista, indicó que en San Pedro Sula hay más de cinco mil pulperías y el margen de contribución de cada una ronda en el 20%. “El margen de maniobra en un supermercado se está midiendo a largo plazo, es más favorable porque todo el que llega a comprar lo hace al contado y en las pulperías no”.

Añadió que una mala administración es una de las causas que lleva a este tipo de negocios a la quiebra. “Pero cuando no se logra diferenciar entre el inventario del negocio y el de la casa se fracasa”. Recomendó a los pulperos llevar libros de contabilidad con ingresos y egresos. Medir el capital de trabajo, saber negociar, pedir descuentos y comprar los productos en donde haya mejores precios.