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En Honduras lamentan muerte de irlandesa defensora derechos humanos

Sally O'Neil murió en un accidente de tránsito en Guatemala

Tegucigalpa, Honduras.

Organismos de derechos humanos en Honduras lamentaron este lunes la muerte en un accidente de tráfico en Guatemala de la irlandesa Sally O'Neil, quien defendió garantías ciudadanas de muchos hondureños, lo que también hizo en otros países de Latinoamérica y África.

"Lamentamos profundamente el desaparecimiento físico de nuestra querida Sally O'Neil", indicó la secretaria de Derechos Humanos de Honduras, Karla Cueva, en un mensaje en la red social Twitter.

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A Sally "la recordaremos por su amor a Honduras y su lucha por la defensa de los derechos humanos. Extrañaremos su entusiasmo y convicción de construir un mundo mejor. Descansa en paz Sally amiga", añade el mensaje de la alta funcionaria hondureña.

Sally O'Neil, de 62 años, murió el domingo en Guatemala en un accidente de tráfico, junto con otras tres personas, identificadas como Ana Paula Hernández, (mexicana, 42), y los guatemaltecos Ana Velásquez (22) y Daniel Tuc Yol, este último conductor del coche en que se conducían.

Según versiones de fuentes de socorro de Guatemala, el accidente se registró en horas de la noche del domingo en el departamento noroccidental de Huehuetenango.

El coche se fue a una hondonada de unos 300 metros y el accidente pudo obedecer a la lluvia y neblina que imperaban en la zona, según informes preliminares difundidos hoy en la capital guatemalteca.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Honduras (Acnudh) también lamentó "la pérdida física de Sally O'Neil" y recordó "su labor y entrega por los derechos humanos en América Latina, principalmente en Honduras".

"Su vida y su compromiso son un ejemplo que empodera a muchos sobre la lucha de derechos humanos en el mundo. Descanse en paz", indicó la Acnudh en Twitter.

La consternación en redes sociales también fue expresada por el presidente de Irlanda, Michael D. Higgins, quien resaltó el trabajo humanitario de muchos años de Sally O'Neil.

Higgins expresó que la muerte de su compatriota le "ha entristecido enormemente" y recordó que quienes conocieron a Sally saben de su trabajo por los derechos humanos y una respuesta global a la pobreza.

"Haber conocido a Sally O'Neil fue un privilegio. Estar con ella en algunos de los lugares de conflicto, angustia y sufrimiento humano fue ver la brillantez, la compasión y el valor ilimitado que aportó a su compromiso con los pobres, los oprimidos y los desplazados", enfatizó el presidente irlandés.

Señaló además que "sus primeros trabajos en América Central fueron innovadores, ella si estuviera en vida continuaría comprometiéndose con todos los que sufren en El Salvador, Honduras y Guatemala".

Sally O'neil fue coordinadora en Honduras durante varios años de la Agencia Católica Irlandesa para el Desarrollo (Trócaire).

El director ejecutivo de Trócaire, Caoimhe de Barra, se sumó a las muestras de pesar por la pérdida de Sally O'Neil, de quien recordó que trabajó durante 37 años con la organización.

"Estamos desconsolados por esta noticia. Sally fue el latido del corazón de Trócaire durante casi 40 años. Ella era una persona verdaderamente notable. Trócaire tenía solo cinco años cuando Sally se unió. Sally construyó los cimientos de la organización. Ella encarnó nuestros valores y, a través de su coraje y compromiso con los derechos humanos, afectó la vida de tantas personas", recalcó.

Añadió que estuvo la semana pasada en Guatemala con Sally y que "a pesar de haberse retirado oficialmente (hace cinco años), ella siguió siendo una fuerza impulsora para los derechos humanos en América Central".

"Su impulso, pasión y compromiso fueron tan fuertes como siempre. Sally era muy querida por las comunidades y los activistas de derechos humanos en toda América Central. Ella dedicó su vida a mejorar la vida de los demás. Su legado vivirá a través de las miles de personas cuyas vidas ayudó a mejorar", subrayó.

Sally O'Neil deja un legado en Honduras, donde diversas instituciones, públicas y privadas, y personas particulares en general valoran mucho su trabajo a favor de los más necesitados y la defensa de los derechos humanos.

Su trabajo también le llevó a Etiopía a mediados del decenio de los 80 del siglo pasado, cuando ese país africano sufría una hambruna.

Se involucró además en la respuesta que Trócaire dio a la hambruna que sufría Somalia en el decenio de los 90, donde estableció un programa social que sigue operando actualmente.

Sally O'Neil comenzó su relación con Trócaire en 1978 y desde entonces se volcó a trabajar de lleno contra los marginados, los más pobres y las víctimas de violaciones a los derechos humanos.