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El fuego les arrebató su único medio de vida durante 30 años

Los afectados piden ayuda al Gobierno para poder levantar los negocios que quedaron en cenizas. Los Bomberos inician investigaciones para determinar qué causó el siniestro.

Los afectados limpiaron los restos de sus negocios con la ayuda del personal de aseo de la alcaldía de La Ceiba. Las llamas redujeron a cenizas a cinco locales y amenazaron con extenderse a otros, pero fueron controladas por los bomberos. La mayoría de estos negocios estaban construidos con madera, lo que causó que el fuego se propagara más rápido. Fotos: Luis Lemus
Los afectados limpiaron los restos de sus negocios con la ayuda del personal de aseo de la alcaldía de La Ceiba. Las llamas redujeron a cenizas a cinco locales y amenazaron con extenderse a otros, pero fueron controladas por los bomberos. La mayoría de estos negocios estaban construidos con madera, lo que causó que el fuego se propagara más rápido. Fotos: Luis Lemus

La Ceiba, Honduras.

El fuego les arrebató en pocos minutos el único medio con el cual habían sostenido a sus familias durante 30 años.

Entre lágrimas y los restos de cenizas, los locatarios cercanos al mercado San Isidro de La Ceiba, afectados por el siniestro del lunes por la noche, esperan encontrar fuerzas y capitales para retomar de nuevo sus negocios.

Eran las 6:30 pm del lunes cuando el local de doña Digna Castro Mejía comenzó a incendiarse. “Acababa de cerrar mi negocio cuando el vigilante me dijo que había fuego”, relata la mujer de 70 años que en cuestión de segundos vio cómo se acabó su medio de vida por tres décadas.

“Todo lo perdí, no tengo qué comer, me quedé sin un centavo. 12 personas dependen de mí”, decía entre lágrimas la anciana mientras limpiaba los restos de su local junto con el personal de Servicios Públicos de la alcaldía.

“Vendía comida, ropa usada y utensilios.

wTodo lo perdí, ahora no sé qué voy hacer, porque uno de pobre le cuesta levantarse; pero tengo fe en Dios que me va ayudar”, confió la comerciante.

“Es triste lo que ha pasado, pero qué le vamos hacer”, se lamentaba Ramón Bonilla Maldonado, otro comerciante que lo perdió todo, quien recordó que a él le avisaron del incendio cuando ya estaba en la casa.

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“Al llegar todo estaba quemado, de aquí sostengo a mi familia. Son 30 años que tengo de trabajar en este sitio”, contó mientras observaba las frutas que tenía para la venta quemadas por las llamas.

“Yo vendía naranjas, toronjas, limones, carbón; creo que perdí unos 25,000 lempiras. Vamos a ver qué hacemos. Pediremos ayuda al Gobierno, que nos ayude, ya que hemos quedado sin nada”, agregó.

El Cuerpos de Bomberos continuaba ayer con las investigaciones “hasta descartar todas las hipótesis que se tienen. Queremos llegar a la verdadera causa de este incendio”, informó Víctor Antonio Orellana, sargento segundo de esta institución.

El fuego redujo a cenizas cinco negocios y dejó uno parcialmente afectado. “Gracias a la rápida intervención se pudieron salvar los otros negocios que están en esta misma fila”.