Más noticias

Artesanos del cuero se cuentan con los dedos en San Pedro Sula

Gavarrete instaló su taller en un solar baldío, hace 20 años, frente al Centro Cultural Sampedrano.

San Pedro Sula, Honduras

Enrique Gavarrete se enamoró de la talabartería desde que era un niño de escuela en Santa Rosa de Copán. Se extasiaba viendo trabajar el cuero a los obreros a los que entregaba almuerzos que hacía su mamá. En vez de ir a clases se quedaba aprendiendo el arte de hacer monturas y otros talabares en aquel taller del barrio Dolores. Era la época dorada de la talabartería, en la que había decenas de talleres y verdaderos maestros dedicados a este menester. En cuanto terminó la educación primaria se entregó por entero a la talabartería y desde entonces no ha soltado las herramientas del oficio. El huracán Mitch lo obligó a emigrar de Santa Rosa a San Pedro Sula en donde montó su taller La Copaneca que funciona frente al Centro Cultural Sampedrano.

Aquí hace monturas al gusto de los clientes, sean Tejanas, Mexicanas o Macleras con todos sus accesorios y grabados. Gavarrete es uno de los escasos talabarteros que todavía quedan en la ciudad. “Se cuentan con los dedos de la mano y sobran dedos”.

Antes se hacían hasta monturas Galápago para mujeres, en las que estas se sentaban de lado, pero la liberación femenina las fue haciendo desaparecer. Ahora ellas montan como los hombres.