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“Pasé una vergüenza por no saber qué era una baleada cuando llegué aquí”

El cónsul general de Taiwán en San Pedro Sula, Benito Liao, se siente feliz por la hospitalidad que le han dado los hondureños y la buena relación de Honduras con su país.

Alaba que su Gobierno siga apoyando proyectos en beneficio de la salud pública y obras sociales.
Alaba que su Gobierno siga apoyando proyectos en beneficio de la salud pública y obras sociales.

San Pedro Sula, Honduras.

Cuando el cónsul general de Taiwán en San Pedro Sula, Benito Liao, nos ofreció una taza de té en su despacho de la colonia El Pedregal, insistió en que no era té chino, sino de su tierra natal.

Explicó que la diferencia entre el uno y el otro es que la calidad del té de Taiwán es superior porque se cultiva sin químicos en las montañas más altas. Por ello, cuando comenzaron las relaciones entre las dos naciones, los “vecinos enemigos” de China Continental llegaban a comprarlo en grandes cantidades para ir a degustarlo a sus casas.

Es el té U-long con el que creció Benito Liao en Taipéi en donde nació hace 55 años dentro de una familia solvente y “muy común”. “Desde mi infancia sabía que tenía que estudiar fuerte por la competencia que había para entrar al bachillerato y luego a la universidad”, recuerda el diplomático.

Por haber estudiado lenguas y literatura española en la universidad de su país, ha logrado “sobrevivir” con el español.

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Trabaja en un proyecto de su Gobierno para reparar las fisuras de la represa hidroeléctrica El Cajón.

Su primer nombramiento dentro del servicio exterior fue como secretario en la oficina comercial y cultural de Taipéi en Buenos Aires, en tiempos en que Argentina gozaba de una economía estable. “Allí aprendí a hacer asados con las mejores carnes que tiene ese país. El corte es distinto al de otros lugares que he conocido. Invitaba a todos los colegas de nuestra oficina de representación. Aquí no lo hago porque no tengo todo el equipo que se usa allá”.

También ha vivido situaciones críticas como cuando era consejero de la embajada de Taiwán en República Dominicana y un terremoto estremeció a Haití. El caso es que el embajador de Taiwán en Haití y el ministro de la embajada quedaron bajo los escombros al colapsar la sede diplomática. No se supo más de ellos.

La embajada de República Dominicana, por ser la más cercana, tenía que tomar una decisión: envió un avión del servicio médico y así lograron encontrar a los dos funcionarios que ya estaban en un centro asistencial.

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Con su esposa Mónica Guan de Liao.

El señor Benito Liao fue consejero de la embajada de Taiwán ante el Vaticano. De aquí fue enviado como cónsul general a San Pedro Sula.

Por no haber investigado previamente que la baleada es una de las comidas populares de los hondureños, pasó una vergüenza, mientras era entrevistado por un canal de televisión luego de un mes de residir en la ciudad industrial, dijo.

Resulta que cuando el periodista le preguntó si ya había probado la baleada, el diplomático contestó con otra pregunta: ¿Qué es baleada? Entonces todos rieron. “Fue una vergüenza”, reiteró.