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En operaciones hospital de niños quemados

Es un hospital de referencia en Centroamérica y se construyó a un costo de 105 millones de lempiras

El presidente Juan Orlando Hernández recorrió las instalaciones del nuevo hospital <br/>para niños quemados.
El presidente Juan Orlando Hernández recorrió las instalaciones del nuevo hospital
para niños quemados.

Tegucigalpa, Honduras

Con atención especializada y en instalaciones modernas comenzaron a ser tratados ayer 12 niños con graves quemaduras en su piel.

Así comenzó a funcionar el primer Centro Hondureño para el Niño Quemado, a la par del hospital María, en la colonia Altos de El Trapiche de la capital.

El Ceniq fue inaugurado en la celebración del Día del Niño con la presencia del presidente Juan Orlando Hernández y su esposa Ana García de Hernández.

También asistieron los integrantes de la comisión especial para la transformación del sistema nacional de salud; el presidente de la Fundación para el Niño Quemado (Fundaniquem), Omar Mejía; el embajador de Japón en Honduras, Norio Fukuta, y funcionarios.

Según las autoridades, el nuevo centro asistencial surgió como referente en Centroamérica con una inversión de 105 millones de lempiras. Adicionalmente, se adquirió equipo por L19.3 millones.

El centro se construyó en dos etapas: la primera comenzó en febrero de 2016 y la segunda en marzo de 2017, y ayer, después de ser equipado en su primera fase, entró a funcionar, con el objetivo de cambiarle la vida a miles de niños que sufren de cualquier tipo de quemaduras.

Esfuerzo

Hernández destacó el esfuerzo de los integrantes de Fundaniquem, quienes trabajaron para que el hospital se volviera una realidad.

“Hoy lo que estamos entregando al pueblo hondureño es lo mejor de lo mejor en Centroamérica y lo hemos hecho nosotros, los hondureños, uniéndonos”, destacó el mandatario.

Al mismo tiempo agradeció el decidido apoyo de Japón, que ha estado en las buenas y en las malas con Honduras.

En la inauguración participó el jovencito Juan Diego Molina, quien al colgarse de un cable de alta tensión recibió una descarga de 8,000 voltios que le provocó severos daños en sus extremidades.