Maestra de música formada en EEUU enseña a niños de escasos recursos

Marcela Fernández, violista de profesión, transforma la vida de decenas de niños a través del Proyecto Uremu en las escuelas públicas.

“A través de la música los niños aprenden disciplina y muchos valores”, dice Marcela Fernández, fundadora de Proyecto Uremu.

San Pedro Sula, Honduras.

Marcela Fernández, egresada de la escuela de música Victoriano López y con una maestría en ejecución musical de la Universidad de Miami, decidió renunciar a su trabajo en la Siman Orchestral Foundation (Simanof) en Estados Unidos para cumplir un noble sueño: transformar la vida de niños hondureños de escasos recursos a través de la música.

Antes de regresar a Honduras la violista, de 31 años, emprendió una actividad entre sus conocidos para comprar violines y violas y así comenzar a darle forma a su anhelado proyecto Uremu, que significa la lengua de las comunidades afrohondureñas.

Los alumnos aprenden a tocar flauta dulce, violín o viola.

“Gracias a Dios la gente me apoyó; sin embargo, siempre hubo personas que me cuestionaban diciéndome que para qué me iba a regresar a mi país, ya que trabajaba en el Centro de Formación Orquestal Simanof, haciendo lo mismo que hago ahora, pero yo también deseaba hacerlo con los niños de mi país”, afirma la artista.

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Hasta el momento el proyecto cuenta con dos maestros además de Marcela Fernández.



El programa

El proyecto Uremu comenzó hace dos años en El centro básico Primero de Febrero, en la colonia Satélite, ya cuenta con 85 niños. El programa se ha extendido a la Escuela Presentación Centeno.

Este programa social está orientado a niños, adolescentes y jóvenes.

Actualmente cuenta con dos maestros, además de Marcela Fernández, quien hace su labor ad honorem.

También se necesitan teclados para los maestros que imparten la clase.

Todavía no cuentan con un espacio físico propio, por lo que las clases se imparten en los centros escolares públicos.

“Estamos seguros que por medio de este programa se logrará impactar la vida de estos pequeños que por sus recursos no pueden tener acceso a este tipo de educación”, comentó la violista.

Fernández impartió la primera clase en la Presentación Centeno esta semana a su nuevo grupo de alumnos.

Los niños asisten de lunes a viernes.

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La reacción de los niños al tocar por primera vez un violín o una viola fue conmovedora, muchos intentaban tocar estos instrumentos como si fueran una guitarra, jamás habían tenido la experiencia. “Estoy feliz de recibir esta clase y quisiera que siempre continuaran, me fascina la música”, dijo a LA PRENSA Josué Paz, alumno de la Escuela Presentación Centeno del barrio Cabañas.

Alejar a los niños de la violencia y brindarles la oportunidad de tener un futuro diferente por medio de la música es lo que busca Uremu. Así como trabajar en el desarrollo personal, intelectual y creativo de los menores. “Sueño con replicar lo que hace mi maestra, plantar escuelas de música para niños que no tienen la oportunidad, al igual que lo han hecho con nosotros. Esto ha sido fascinante”, dijo a periodistas Héctor Leiva, estudiante de la Primero de Febrero. Para apoyar con donaciones puede buscar en redes sociales como Proyecto Uremu.

Apoye

Puede donar instrumentos, materiales, ser voluntario, empresa patrocinadora o donar fondos al número de cuenta: 730313401 en Bac Honduras.

Los ingresos de Proyecto Uremu se utilizan para abrir nuevos núcleos en centros escolares públicos y el pago de maestros.

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Este proyecto también tiene un componente llamado “Música sin barreras sociales” en el cual alumnos de escuelas privadas se unen para tocar con Uremu.

La Prensa