Edificio del RNP se cae a pedazos en San Pedro Sula

Autoridades locales dicen que es difícil conseguir presupuesto para mejorar condiciones del inmueble.

Las láminas de cielo falso en la regional sampedrana del RNP cuelgan del techo del edificio. / Fotos: Cristina Santos

San Pedro Sula, Honduras.

En el vetusto edificio donde antes funcionó la sucursal de un banco opera desde 2008 la oficina del Registro Nacional de las Personas (RNP) de San Pedro Sula.

Desde ese día, el inmueble no ha recibido remodelación alguna, lo cual ha provocado el deterioro de las instalaciones: el techo y cielo falso -que se caen a pedazos-, portones y puertas oxidadas, paredes descoloridas y sillas con la esponja expuesta porque el tapizado se les dañó desde hace mucho tiempo. Además de estas carencias, áreas del inmueble como el departamento de emisión de partidas de nacimiento tienen desde hace meses dañados los aires acondicionados, lo que en temporada de verano se convierte en un calvario para los usuarios.

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Los archivos deben ser protegidos con plástico cuando llueve, ya que de otro modo el agua dañaría importantes documentos.

Los ciudadanos también hacen las filas bajo los rayos del sol, pues no hay espacios techados que los protejan.

“Ni siquiera baños tienen y lo peor es que son hasta cinco horas que está uno aquí cuando viene. Solo queda aguantarse con el peligro que se nos reviente alguna tripa”, señaló doña Juana Perdomo, usuaria del RNP. Pero no solo la población se queja de las condiciones de la oficina, los empleados dejan en evidencia su molestia por tener que laborar en un lugar donde hay goteras y hasta plagas de ratas que ponen en riesgo su salud.

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Los asientos y aires acondicionados en el área de emisión de partidas de nacimiento están deteriorados.

Elizabeth Ávila, registradora municipal, expresó que ha habido intenciones de gestionar con las autoridades centrales presupuesto para mejorar el inmueble; sin embargo, ha sido difícil conseguirlo.

Agregó que con donaciones lograron pintar áreas que estaban deterioradas, pero es consciente de que el trabajo que se necesita es mucho mayor.

La Prensa