Extrema seguridad resguardó el Estadio Nacional

Seis dispositivos de seguridad en accesos al Tiburcio Carías Andino y controles en portones, gradería y engramillado se instalaron para la toma de posesión.

El blindaje. Policías y militares resguardaron el Estadio Nacional.
El blindaje. Policías y militares resguardaron el Estadio Nacional.

Tegucigalpa, Honduras.

Veinte dispositivos de seguridad, cierre de calles, perros adiestrados para olfatear explosivos, registros minuciosos y vigilancia terrestre y aérea fueron parte de las medidas que se implementaron para proteger la ceremonia de investidura en su segundo mandato del presidente Juan Orlando Hernández.

Desde horas de la madrugada, el contingente de unos dos mil elementos se apostó en los alrededores del Estadio y permitió el ingreso solo de personal, medios de comunicación acreditados, diputados, funcionarios e invitados especiales. Fue un área de siete kilómetros cuadrados que fue cerrada completamente.

La férrea vigilancia buscó evitar incidentes. La Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina) instaló seis dispositivos que cubrieron todo el perímetro del estadio, portones, engramillados y graderías. En el interior había también varios retenes, adonde se aplicaron revisiones minuciosas e inspecciones con perros para detectar explosivos, armas y drogas. “Desde las doce de la noche, la seguridad se instaló”, explicó Mario Rivera, vocero de Fusina.

La Dirección de Vialidad y Tránsito de la Policía también estableció sus controles para regular la circulación de vehículos. Los buses y demás carros fueron desviados desde Plantas Tropicales en el bulevar Suyapa, y desde este punto los invitados del área de graderías tenían que caminar para llegar hasta el Estadio Nacional. La seguridad se extendió en todas las carreteras.

La Prensa