Población hondureña creció más de 400% en Estados Unidos

Se estima que hay más de 800,000 compatriotas viviendo en territorio estadounidense.

Unos 37,000 hondureños que llegaron a EUA antes de los 16 años se encuentran amparados en este programa migratorio.
Unos 37,000 hondureños que llegaron a EUA antes de los 16 años se encuentran amparados en este programa migratorio.

Redacción.

A pesar del endurecimiento de las políticas migratorias y de las masivas deportaciones, los índices demuestran que en los últimos 27 años la población de hondureños ha crecido en Estados Unidos.

Según los más recientes censos realizados, la cifra ya sobrepasa las 800,000 personas, quienes envían al país más de 3,000 millones de dólares al año.

Un equipo periodístico de Diario LA PRENSA viajó a algunas de las zonas con más concentración de compatriotas en esa nación para conocer sus historias e indagar sobre el papel que desempeñan en ese país.

Informes hechos por Pew Research Center de la Oficina de Censo de la Encuesta sobre la Comunidad Americana, indican que los hondureños representan el 1.5% de la población hispana que vive en Estados Unidos.

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La población de hondureños cada vez es mayor en esa nación del norte.

Según el mismo censo, constituyen la octava población más grande de origen hispano que reside en ese país.

Los censos muestran que de los 800,000 hondureños en Estados Unidos, más de 500,000 nacieron en Honduras, mientras que el resto son nacidos en suelo estadounidense, pero por las raíces de sus padres siempre tienen la nacionalidad hondureña.

Según los registros de población, en 1990 había unas 100,000 personas nacidas en suelo de Honduras, pero viviendo en Estados Unidos.

Pero a la fecha, ya son más de 500,000 las personas nacidas en Honduras que viven en esa nación.

La población de nacidos con raíces hondureñas en Estados Unidos creció más de 407%, de 98,000 en 1990 a 498,000 en 2013.

Esto evidencia un crecimiento de más de 400% en los últimos 27 años.

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Un equipo periodístico de Diario LA PRENSA visitó las comunidades de compatriotas para saber sus historias de lucha por superarse y por ayudar a sus familias en Honduras.

Katrina lo cambió todo

Por muchos años la ciudad de Nueva Orleans, ubicada en el estado de Luisiana, fue llamada “la pequeña Honduras” o el “departamento 19 de Honduras” debido a la gran cantidad de hondureños que vivían ahí.

Sin embargo, el devastador paso del huracán Katrina que en 2005 causó estragos en Nueva Orleans provocó que miles de hondureños hicieran migración interna en Estados Unidos y se fueran hacia otras ciudades.

Tras ser considerado uno de los sitios con más hondureños en Estados Unidos, ahora Luisiana, donde está la ciudad de Nueva Orleans, pasó a ser el séptimo lugar entre los Estados con más hondureños.

Miles de compatriotas migraron de Luisiana. En especial se fueron hacia la Florida, Texas y Nueva York, los estados donde ahora hay más hondureños en Estados Unidos. En Florida residen 159,000 hondureños; en Texas, 120,000; en Nueva York, 110,000; en California, 101,000; en Nueva Jersey, 41,500 y en Carolina del Norte 37,000.

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Nueva Orleans era “la pequeña Honduras”, pero tras el destructivo huracán Katrina, ahora en Luisiana solo quedan 32,595 hondureños, una cifra muy pequeña en comparación con otros Estados norteamericanos en donde hay más de 100,000 compatriotas.

José Luis Velásquez, originario de Tela, Atlántida, quien vive hace 14 años en Nueva York, explicó que “la vida aquí es muy difícil.

Cuando uno llega no hay quien le ayude, a menos que tenga familia. Yo vine y no tenía a nadie. Muchas veces en Honduras se piensa que aquí los dólares se encuentran en la calle y no saben lo que se sufre para ganarlos”, confesó.

Velásquez añadió que “cada vez está más difícil encontrar trabajo porque las empresas están más estrictas y no quieren contratar a inmigrantes que no tengan sus papeles en regla”.

Con tristeza, Velásquez reflexionó sobre su vida en el extranjero. “Yo quisiera estar en Honduras. Aquí el sueño terminó. Somos perseguidos, por cualquier falta te arrestan. Allá, en mi país, es donde me siento bien. Ya son varios años los que tengo de luchar en esta tierra, pero no tenemos nada seguro en este lugar. Con cualquier cosa lo podemos perder todo, con solo ir caminando cerca de un lugar donde están arrestando a alguien pueden detener a cualquiera y así no es bonito vivir”.

La Prensa