En la ruina permanecen exbienes de Los Cachiros

Con su emporio, los hermanos Javier y Devis Rivera doblegaron a policías, militares, políticos y empresarios.

Algunas propiedades presentan señales de haber sido desmanteladas, tal es el caso de la hacienda El Coco, ubicada en el municipio de Trujillo.
Algunas propiedades presentan señales de haber sido desmanteladas, tal es el caso de la hacienda El Coco, ubicada en el municipio de Trujillo.

Colón, Honduras.

Maquinaria y equipos de construcción abandonados, proyectos inconclusos y algunas haciendas y residencias desoladas, es el escenario en el que se encuentran la mayoría de los bienes que las autoridades hondureñas le confiscaron en 2013 al cartel de Los Cachiros.



Esta agrupación era liderada por los hermanos Javier Eriberto y Devis Leonel Rivera Maradiaga, quienes operaban en algunos municipios del departamento de Colón.

El imperio forjado por el clan Rivera Maradiaga se vino abajo en septiembre de 2013, cuando la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado y la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) le incautaron más de 120 bienes y propiedades en los departamentos de Colón, Atlántida y Cortés.

Estas empresas que hace unos tres años eran modelo de crecimiento y producción, y además generaban empleos y circulante en varios municipios de Colón, hoy están convertidas en ruinas y ya no son ni la sombra del emporio que también estaba integrado por policías, militares, políticos y empresarios.

Cachiros.78(1024x768)
En condiciones deplorables se encuentran varias propiedades en los municipios de Tocoa y Trujillo, en Colón.

Sociedades mercantiles como Ganaderos y Agricultores del Norte, Empresa de Transporte del Norte, Palmas del Bajo Aguán (Palbasa), Minería Mi Esperanza, Inmobiliaria Rivera Maradiaga (Inrimar) y Brisas del Aguán, fueron empresas usadas por los hermanos para el tráfico de drogas y blanquear ganancias producto de esta actividad ilícita, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.



Un equipo de LA PRENSA recorrió estos bienes que fueron asegurados por el Estado y que son administrados por la Oficina Administradora de Bienes Incautados (Oabi).

Más abandono

Las cercas con postes de concreto con sus puntas de cuatro extremos pintados de blanco era el estilo que imponían Los Cachiros a todas sus haciendas y zonas de cultivos de palma africana.

“Cuando mirábamos ese tipo de cerco ya sabíamos de quien era”, comentó un vecino de la comunidad de El Coco, en el municipio de Trujillo.

Cachiros2.14(1024x768)
En condiciones deplorables se encuentran varias propiedades en los municipios de Tocoa y Trujillo, en Colón.

A orillas de las carretera de la margen izquierda de este municipio, dos imponentes portones de hierro corroídos por el óxido y debilitados por el tiempo se conservan en la hacienda Los Cocos, y son el recuerdo del estilo único con que la familia Rivera Maradiaga identificaba sus bienes.

Son más de 500 manzanas de tierra que abarca esta propiedad, las cuales se encuentran abandonadas.

El lugar permanece militarizado y el ingreso de extraños es restringido. Las casetas de control que están detrás de las cortinas metálicas presentan señas de haber sido saqueadas. Aquí, además de los corrales, desde la vía se pueden ver máquinas para triturar y moler material pétreo, también equipos de construcción, ya deteriorados. Del gran apogeo de las exportaciones de hierro extraídas de las concesiones que la minera Mi Esperanza obtuvo en algunos municipios de Colón y Olancho, a inicios de 2013, solo han quedado montículos abandonados de este mineral en uno de los predios del puerto de Castilla.

Cachiros3.5(1024x768)
Sobresalen montículos de hierro que exportaban a China

La maleza está cubriendo el escenario ferroso de este plantel que marcó una etapa fugaz para el puerto, que lideró las exportaciones de este mineral a China.

Otras de las inversiones que Los Cachiros levantaron en el municipio de Trujillo fue el complejo turístico Canopy y Villas Guaymoreto. Este centro de aventura fue conocido como el más grande de Centroamérica con más de dos kilómetros de red canopy extendido en 11 torres sobre un paisaje boscoso.

Actualmente, en este atractivo solo algunas torres permanecen en pie, los atracaderos construidos a orillas de la laguna de Guaymoreto lucen deteriorados. Al otro extremo de este sitio está el complejo de cabañas a orillas de la bahía de Trujillo. En este lugar las cabañas están desoladas y el muelle ya destruido.

La Prensa