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Una vida de entrega a las brigadas médicas

Juan Craniotis Ríos opera malformaciones congénitas.

Estuvo trabajando durante 26 años en el Mario Rivas. Ahora dirige las brigadas en la Fundación Ruth Paz.
Estuvo trabajando durante 26 años en el Mario Rivas. Ahora dirige las brigadas en la Fundación Ruth Paz.

San Pedro Sula, Honduras.

Desde que estaba en la escuela La Salle, de San Pedro Sula, Juan Craniotis Ríos curaba los golpes y pequeñas heridas de sus compañeros valiéndose de un botiquín que le regaló su mamá. Aquel estuche que llevaba colgado de su cintura contenía curitas, yodo y otros medicamentos esenciales para tratar las lesiones que sufrían los niños cuando estaban jugando.

Entonces supo que sería médico y nadie lo hizo cambiar de parecer, ni su padre quien quería que fuera ingeniero como él; incluso, siendo Juan adolescente lo puso a trabajar en una constructora para que se animara, pero la respuesta del muchacho fue: “Quiero ser doctor”.

Para probar su vocación, el padre lo llevó a presenciar una cirugía que practicaba un amigo suyo, pero el muchacho más bien quedó maravillado con el trabajo de los cirujanos. Así que no hubo otra alternativa que ponerlo a estudiar Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Juan Craniotis Ríos estaba haciendo su práctica en el viejo Hospital Leonardo Martínez cuando descubrió su otra gran vocación: la de ayudar a personas con defectos congénitos como integrante de brigadas médicas voluntarias.

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Personal que participó en la primera brigada médica de reparación de cloaca.
Datos sobre su vida
1. Experiencia
En 2005 comenzó a coordinar la Brigada de la Fundación Mundial de Cirugía (WSF) que traía el filipino Domingo Albear.
2. Estudios
Se graduó como médico general en la Unah y se especializó en Pediatría y Cirugía Pediátrica en la Ciudad de México.
3. Matrimonio
Está casado con María Eugenia Peña, quien le colabora en las brigadas que se realizan en la Fundación Ruth Paz.

Por ese tiempo, el doctor Luis Bueso Arias y la altruista Ruth Paz, ambos ya fallecidos, trajeron la primera brigada médica para operar gratuitamente a niños con problemas de labio leporino y paladar hendido. El joven médico se integró al equipo de médicos norteamericanos y hondureños, como asistente y traductor, ya que también habla inglés. Después se fue a estudiar Pediatría a México y luego Cirugía Pediátrica.

Con esas especialidades regresó a Honduras en el momento en que las brigadas voluntarias se realizaban en el nuevo hospital Mario Rivas. Como el doctor Luis Bueso Arias ya se había retirado, Craniotis quedó como director de las brigadas de Cirugía Pediátrica y Reconstructiva que anualmente traen médicos norteamericanos.

“Repárabamos malformaciones congénitas que son más frecuentes en la gente pobre por la desnutrición que sufren”, comenta el cirujano pediatra. Su mérito mayor es el de participar en la reparación de malformaciones anorrectales mediante cirugías largas y complicadas. “Son cirugías técnicamente difíciles que nadie quiere realizar, por eso se van acumulando en los hospitales públicos”, expresó.

La más reciente de estas cirugías practicadas en la Fundación Ruth Paz es la conocida médicamente como reparación de cloaca. Se trata de corregir las anomalías en niñas que nacen con un solo orificio para defecar, orinar y menstruar.

El nombre del doctor Craniotis ahora es un referente de voluntariado entre la gente que no tiene recursos para corregir una malformación congénita.

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