No use los hisopos para limpiar los oídos del bebé puede lastimarlo.<br/>
No use los hisopos para limpiar los oídos del bebé puede lastimarlo.

Qué es lo mejor para los bebés con infecciones recurrentes del oído

Estados Unidos

Las infecciones del oído de los bebés pueden ser una fuente de frustración tanto para los padres como para los niños. Pero hay medidas para reducirlas y, cuando ocurren, una mejor forma de tratarlas es "menos es más".

Una infección típica puede comenzar con un crecimiento bacteriano. La inflamación puede conducir a una acumulación de fluidos detrás del tímpano. Las trompas de Eustaquio, que conectan al oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta, pueden inflamarse.

Los bebés y los niños son más propenso a eso problemas que los adultos porque sus sistemas inmunitarios, que siguen en desarrollo, tienen más dificultades para combatir esas infecciones. Y el tamaño y la posición de los conductos del oído facilitan que los gérmenes lleguen al oído medio y que el fluido quede atrapado.

Según un estudio de 2016 publicado en la revista Pediatrics, la lactancia materna y reducir la exposición al humo del tabaco podría reducir las infecciones en el oído. Además, intente proteger al bebé de los resfriados frecuentes: un 46% de los bebés tuvieron un resfriado común antes del diagnóstico de su infección de oído.

Las infecciones de oído medio son la principal causa de visitas al médico y de recetas de antibióticos. Pero más médicos adoptan ahora un método de espera vigilante durante 2 a 3 días a menos que sea grave o que el bebé sea muy pequeño.

Muchas infecciones desaparecen solas sin antibióticos. En su lugar, su pediatra podría sugerir analgésicos sin receta para aliviar la incomodidad. La cirugía para insertar unos tubos en el oído y drenar el fluido también se está haciendo menos común. Los tubos en sí no detienen las infecciones y el procedimiento podría dañar el tímpano.

¿Es una infección de oído? Conozca las señales:

Más llanto de lo usual. Dificultades para dormir u oír. Fiebre. Dolor de cabeza. Supuración del oído. Halarse la oreja de forma excesiva. Para ayudar a limitar la propagación de los gérmenes, asegúrese de que los niños sepan cómo lavarse bien las manos desde una edad temprana y mantenga sus vacunas al día: los niños vacunados contraen menos infecciones de oído.

Más información

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) ofrece información detallada sobre las infecciones del oído, incluyendo cómo ayudar a su hijo a evitarlas.

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