Vasos sanguíneos de los adolescentes obesos envejecen de forma prematura

La obesidad se debe tratar con el mismo vigor, porque implica el mismo aumento en el riesgo de un envejecimiento prematuro de los vasos sanguíneos

The New York Times.

La obesidad, la diabetes tipo 2 o la hipertensión aumentan el riesgo de los adolescentes de un envejecimiento prematuro de los vasos sanguíneos, encuentra un estudio reciente.

"Nuestro estudio demuestra que los cambios lentos en los vasos sanguíneos que conducen al desarrollo de la aterosclerosis [el estrechamiento de las arterias] comienzan en una etapa temprana de la vida", señaló Justin Ryder, profesor asistente de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis.

El estudio incluyó a 141 adolescentes con un peso normal, a 156 adolescentes obesos, y a 151 adolescentes con diabetes tipo 2, a quienes se dio seguimiento durante cinco años. Al inicio del estudio, la edad promedio de los adolescentes era de casi 18 años.



Tras cinco años, los adolescentes con obesidad, diabetes tipo 2 o una presión arterial sistólica elevada tenían muchas más probabilidades de tener unas arterias carótidas más gruesas y rígidas que los adolescentes con un peso normal. La arteria carótida es el vaso sanguíneo principal que conduce al cerebro.

Envejecimiento prematuro de los vasos sangüineos

La obesidad, la diabetes tipo 2 y la hipertensión son importantes factores de riesgo del ataque cardiaco y el accidente cerebrovascular en un momento posterior de la vida, anotaron los autores del estudio. Los hallazgos aparecen en la edición del 6 de mayo de la revista Journal of the American Heart Association.

"Cada uno de los factores, tener obesidad, diabetes tipo 2 o una presión arterial sistólica elevada, se asoció de manera independiente y de una forma igual de predictiva con tener unas arterias más gruesas y rígidas en este grupo de jóvenes", comentó Ryder en un comunicado de prensa de la revista.

"Lo que más sorprendió a nuestro equipo fue que los participantes con una presión arterial sistólica más elevada en comparación con sus pares en el estudio, tuvieran un riesgo muy similar a los que eran obesos o tenían diabetes tipo 2 de unos vasos sanguíneos más gruesos y rígidos con el tiempo", añadió. (La presión arterial sistólica es el número superior en una medición de la presión arterial).

Ryder apuntó que la obesidad se debe resolver seriamente.

"Aunque la diabetes tipo 2 se trata de forma agresiva en EE. UU., la obesidad se debe tratar con el mismo vigor, porque implica el mismo aumento en el riesgo de un envejecimiento prematuro de los vasos sanguíneos, que es una señal temprana de disfunción cardiovascular y un precursor de las enfermedades cardiovasculares en la adultez", dijo.

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