Otros factores que afectan al corazón como la contaminación ambiental, soledad, falta de espacios verdes, falta de sueño y estrés.
Otros factores que afectan al corazón como la contaminación ambiental, soledad, falta de espacios verdes, falta de sueño y estrés.

AHA News: Cinco amenazas para el corazón que quizás desconozca

Estados Unidos

Muchas personas pueden recitar de memoria los factores de riesgo de las enfermedades cardíacas; lo que viene en los carteles, en los anuncios de servicio público y en las advertencias: fumar, alta presión sanguínea, obesidad, diabetes, colesterol alto, falta de ejercicio.

Pero, ¿qué hay de estas? Contaminación ambiental, soledad, falta de espacios verdes, falta de sueño y estrés.

Estos elementos de la vida se interconectan a menudo y también pueden afectar la salud cardiovascular.

"No es posible controlar algunas de estas cosas, por lo que quizás no pensamos en ellas lo suficiente", dijo el Dr. Amit Khera, director del Programa de Cardiología Preventiva en el UT Southwestern Medical Center de Dallas. "Nos pueden afectar directamente, pero también contribuyen a los demás factores de riesgo principales".

Tomemos el ejemplo de la contaminación ambiental. Muchos estudios han mostrado que el aire contaminado es un peligro para la salud, sobre todo para personas mayores o personas con problemas cardiovasculares subyacentes.

"Sabemos que las partículas en aire que se absorben en los pulmones ocasionan inflamación que se refleja inmediatamente en el sistema cardiovascular", mencionó el Dr. Donald Lloyd-Jones, jefe del departamento de medicina preventiva de la Feinberg School of Medicine de Northwestern University en Chicago. "Eso tiene efectos tóxicos directos".

A corto plazo, se exhorta que las personas vulnerables permanezcan en interiores o usen máscaras cuando la calidad del aire sea particularmente mala. Un estudio reciente en Dinamarca mostró que los beneficios de hacer ejercicio al aire libre para prevenir ataques del corazón sobrepasó los riesgos de la contaminación ambiental, mientras que un estudio basado en los Estados Unidos y publicado en enero en Circulation, un boletín de la American Heart Association, indicó que una alimentación sana de tipo mediterráneo puede mitigar ciertos daños ocasionados por la contaminación del aire.

A largo plazo, sin embargo, dijo Khera, "necesitamos mantenernos conscientes de la contaminación ambiental para poder abogar por políticas para controlarla, ya que afecta nuestra salud".

Lo mismo es cierto para los espacios verdes, los cuales, sugieren los estudios, son importantes para la salud del corazón debido a que van vinculados con la actividad física, los buenos hábitos alimentarios y el bienestar mental.

"Las comunidades sin espacios verdes pueden tener (zonas sin acceso a comida fresca y saludable), además de problemas sociales", agregó Khera. "Si uno no se siente seguro, su tendencia podría ser ejercitarse menos físicamente.

"Si las personas viven en un ambiente difícil, no les podemos sólo decir que se cambien de vecindario", dijo. "La gente necesita potenciarse para mejorar sus comunidades".

Lloyd-Jones dijo que el estrés y el aislamiento social, los cuales pueden afectar la salud del corazón, son difíciles de medir y definir, y, por lo tanto, de tratar.

"Parece que sí existe una conexión importante entre el cuerpo y la mente", comentó. "Sin embargo es difícil saber cómo intervenir eficazmente. Es fácil señalar que todos debemos reducir el estrés, pero, también es obvio que resulta dificultoso hacerlo".

Las personas que sufren de los efectos psicológicos del estrés y la soledad, agregó Lloyd-Jones, tienden a fumar y beber más, tienen peores hábitos al dormir y comer y hacen menos actividad física. Incluso tienen menores probabilidades de tomar sus medicamentos recetados según las instrucciones.

"Todo eso cataliza y facilita lo malo de esos otros factores de riesgo, además de amplificarlos", dijo. "Se crea un círculo vicioso. Las determinantes sociales de la salud quedan dentro del panorama más amplio que estamos tratando de entender cada vez más".

Lloyd-Jones menciona el sueño como el más importante de todos los factores de riesgo periféricos que no acaban en los carteles y folletos.

"Es sumamente importante tener una buena higiene de sueño", agregó. "La falta de sueño, o dormir mal, estimula el riesgo de tener la presión sanguínea más alta, malos hábitos de alimentación, problemas de peso, y fibrilación auricular (ritmo cardíaco irregular potencialmente peligroso), sobre todo si se padece de apnea del sueño (cuando se interrumpe la respiración al dormir). La mala higiene del sueño puede socavar todo".

Un estudio publicado en enero en el Journal of the American College of Cardiology encontró que dormir menos de seis horas cada noche se relacionó con la acumulación de placa en las arterias, causa subyacente de la enfermedad cardiovascular.

En general, los factores de riesgo menos conocidos podrían ser más difíciles de determinar comparados con las medidas del peso, la presión sanguínea y el colesterol. Sin embargo, Lloyd-Jones indicó que estos forman parte importante de las evaluaciones de salud cardíaca, tanto para médicos como pacientes.

"Todos estos realmente integran un contexto muy importante junto con las medidas fisiológicas que trabajamos con el paciente", agregó. "Puede ser peligroso ignorarlas".

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