El adulto mayor debe hacer ejercicio por lo menos 30 minutos diarios para sentirse bien.
El adulto mayor debe hacer ejercicio por lo menos 30 minutos diarios para sentirse bien.

La ansiedad y el estrés afectan al adulto mayor

San Pedro Sula.

El estrés y la ansiedad son enfermedades silenciosas que atacan a personas de la tercera edad, que en ocasiones se encierran en sus propios pensamientos llegándose a sentir inútiles y obsoletos frente a las actividades comunes.

Actualmente se han fijado los 65 años como una línea de referencia a partir de la cual los cuadros de estos padecimientos pueden comenzar; ésta es la edad de jubilación promedio y es cuando cambian su modo de vida.

"Cuando se es joven se obtiene una satisfacción por el cumplimiento de actividades diarias, estos logros actúan como una medicina contra la ansiedad, aunque se viva con prisa o estrés", explica Junípero Méndez, especialista en psiquiatría.

"En la vejez, cuando la persona depende de los demás y no tiene retroalimentación diaria de sus logros, viene un estado de ansiedad y/o depresión".

¿Qué hacer?

El primer paso ante cualquier signo de depresión, somatización o ataques de pánico debe de ser acudir al geriatra para valorar al paciente y referirlo con un especialista una vez que se hayan descartado complicaciones psicológicas que estuvieran generando esos estados.

"Lo idea es no esperarse a estar enfermo para ir a consulta. A partir de los 60 años es necesario ir a un geriatra para poder empezar a planear tu envejecimiento", recomienda la especialista.

"Así como cada mes llevas a los bebés a un pediatra, aquí es igual pues estás entrando a una etapa diferente que hoy en día es la etapa más larga de la vida".

ANSIEDAD Y DEPRESIÓN
La ansiedad en el anciano se caracteriza por la somatización, quejas crónicas de dolencias físicas que no tienen un origen identificable.

Melissa Hughes, especialista en geriatría, explica que en estos casos el dolor no es hipocondriasis, sino que es real y se presenta de distintas maneras en el organismo.
"Es común que el dolor sea manifestación de la enfermedad, no hay que verlo como normal y más cuando ha habido una pérdida cercana", dice.

En casos más severos, el adulto mayor llega a tener ataques de pánico muy similares a infartos cardiacos, sintiendo falta de respiración, palpitaciones aceleradas, sequedad de boca, sudoración de manos y palidez.

"Aunado a la ansiedad se da la depresión. Antes se creía que por la falta de logros diarios y porque no había mucho que hacer en la vejez era normal que la persona estuviera aislada y callada, como quien dice esperando la muerte en un rincón, pero con el crecimiento poblacional se ha demostrado que esa actitud es una enfermedad que se debe de diagnosticar y tratar", afirma Méndez.

Actualmente hay muchos tratamientos específicos para adultos mayores y un rubro de medicamentos especiales aprobados para personas de la tercera edad.

Sigue estos consejos

- CUIDAR LA ALIMENTACIÓN: La ansiedad y la depresión se notan principalmente en la falta de apetito del adulto mayor. Hay que estar pendiente de sus hábitos alimenticios.

- PATRÓN DE SUEÑO: Los despertares constantes en la madrugada son síntomas de depresión.

- NUEVOS INTERESES: Iniciar con actividades que anteriormente le hubieran gustado hacer, pero no tenía tiempo por el trabajo.

- TENER AMIGOS: Es importante fomentar la relación con sus coetáneos, compañeros de escuela o de trabajo, mantener pláticas con personas que hayan vivido lo mismo que ellos.

- EJERCITARSE: Aunque este punto varía de acuerdo a la condición física del adulto mayor, es recomendable al menos 30 minutos diarios de un ejercicio continuo que el cuerpo tolere, ya que el ejercicio provoca una activación similar a la de estar tomando un tratamiento anti depresivo, lo que podría prevenir complicaciones emocionales e incluso la demencia.

- TIEMPO: Lo más importante es dedicarle tiempo a los seres queridos y hacerles sentir lo valiosos que son.



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