Consejos para educar a un hijo único

Hay muchos matrimonios que optan por solo tener un hijo, pero al criarlo pueden cometer algunos errores.

/

SAN PEDRO SULA.

Las estadísticas muestran que muchas familias cada vez deciden tener menos hijos. Los motivos de ese descenso de la natalidad son más socioeconómicos que psicológicos: la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, el retraso en la maternidad, los problemas de fertilidad, la dificultad en armonizar el trabajo con la vida familiar, el aumento de las separaciones...

Estos elementos confluyen a la hora de tener un solo hijo, de manera que actualmente ser hijo único es casi más una norma que una excepción. Crecer solo entre adultos dentro de un hogar es diferente que hacerlo rodeado de hermanos, pero no conviene incurrir en un determinismo de tipo negativo.

Un hijo único no tiene por qué ser un niño sobreprotegido, mimado o consentido. Los estudios psicológicos demuestran que eso solo son tópicos y prejuicios. Que una persona actúe de modo egoísta o tiránico suele más fruto de una mala educación que del hecho de no tener hermanos.

¿Cuáles son los riesgos cuando se cría a un hijo único?
El tipo de relación que establecen los padres con un solo hijo aumenta las posibilidades de que este tenga una serie de rasgos que pueden ser potencialmente negativos para su desarrollo.

Conocer algunas de estas características puede contribuir a prevenirlas:
-Problemas de socialización. Al crecer en un modelo familiar adulto, sin hermanos con los que compartir su tiempo y sus juegos, pueden mostrar ciertos problemas a la hora de relacionarse con otros niños. Quizá prefieran permanecer entre adultos que abrirse a hacer amistades con niños de su edad.
-Dificultad para tolerar la frustración. Como no están acostumbrados a perder, a veces les cuesta enfrentarse a los problemas y contratiempos. Les resulta entonces más fácil coger una rabieta o negarse a realizar nuevas actividades por miedo a hacerlo mal.
-Sobreprotección. Es uno de los grandes riesgos que corren los padres de hijos únicos al brindarles una atención exagerada, protegiéndoles todo el tiempo de supuestos peligros o dándoles todo lo que piden, incluso antes de que lo soliciten. La sobreprotección puede originar niños inseguros, excesivamente dependientes de los padres y con baja autoestima.
-Poco solidario. El hecho de no tener que compartir sus cosas con otros hermanos puede generar un sentimiento de propiedad que llegue a dificultar su capacidad para compartir; por lo que a veces puedan parecer egoístas.
-Demasiado presionado. Algunos padres con un solo hijo vuelcan en él todas sus expectativas y le generan mucha presión para que las realice.

¿Tiene ventajas ser hijo único?
Ahora bien, aparte de mencionar estos riegos, conviene recordar que los hijos únicos, por el hecho de criarse sin hermanos, tienen unas ventajas que pueden serles de gran ayuda. Véamoslas.

-Creatividad. Suelen ser más creativos e imaginativos, dado que al pasar mucho tiempo solos se las tienen que ingeniar para entretenerse y no aburrirse. Eso hace que se inventen juegos, hagan manualidades, etc.
-Inteligencia. Tienden a tener un mayor nivel intelectual, ya que los padres les brindan mayor atención y reciben más estímulos que si tuvieran hermanos.
-Liderazgo. Pueden llegar a convertirse en pequeños líderes, pues están habituados a ser el centro de atención.
-Autoestima. Si por parte de los padres se da una buena relación afectiva, sin llegar a los excesos de la sobreprotección, se sienten muy queridos y respetados, lo que puede mejorar su seguridad personal y su autoestima.
-Capacidad lingüística. El mayor contacto con adultos puede fomentar un desarrollo lingüístico mejor que en otros niños de su edad.

Cómo evitar los errores más frecuentes a la hora de educar a un solo hij@
La responsabilidad de los padres, tengan el número de hijos que tengan, es siempre la misma: brindarles los cuidados físicos y emocionales para que crezcan de la manera más sana posible.

Sin embargo, como hemos visto, el hecho de tener un solo hijo puede potenciar una serie de errores educativos: la sobreprotección, el aislamiento, proyectar en él demasiadas expectativas... Para evitar esos errores los padres deben:

-Enseñarle a compartir sus cosas con los padres y con los amigos, a fin de que no se convierta en un niño egoísta y con un excesivo sentido de la propiedad. Una buena manera de hacerlo es invitar a otros niños a jugar o a dormir en casa, así como dejarle ir a casa de esos niños.
-Alentar su autonomía. Los padres deben tener en cuenta que los niños no son un objeto de su propiedad, al contrario: se trata de criaturas autónomas y libres que irán desarrollándose progresivamente, y en su evolución irán descubriendo sus preferencias y sus aficiones. Los padres deben potenciar esa autonomía y alentarlos en la búsqueda de sus intereses, antes que volcar en ellos todas sus expectativas.
-Ponerle unos límites claros de lo que puede y no puede hacer, de lo que está bien y de lo que no lo está. Regañarle cuando no se comporta como es debido es la mejor forma de evitar caer en la sobreprotección y de fomentar en él su sentido de la responsabilidad.
-Darle el trato afectivo y educativo adecuado a su edad y características, ya que con los hijos únicos se corre el riesgo de verlos más mayores o pequeños de lo que en realidad son.
-Hacerle partícipe de las tareas do­­més­ticas es un buen modo de que aprenda que se precisa del esfuerzo y colaboración de todos, así como de enseñarle que no es el rey de la casa, sino uno más dentro de la estructura familiar.
-Fomentar sus relaciones con otros niños a través de actividades extraescolares (deporte, manualidades...), para que aprenda a relacionarse con otros niños fuera del ámbito escolar.
-Estimularle para que se esfuerce en lograr sus objetivos le enseña a valorar las cosas y a no creer que todo le viene dado por capricho.
-Conviene jugar con ellos, pues muchas veces los hijos únicos tienden a aislarse en sus aficiones y a los padres esa actitud puede resultarles muy cómoda. Eso implica también limitar el tiempo que puedan permanecer solos ante el ordenador, la televisión o los videojuegos, ya que no tener que compartirlos con hermanos puede incrementar más su aislamiento.
-Ahorrarle discusiones. Al estar solo en casa con los padres el niño puede presenciar más fácilmente las discusiones que estos puedan tener tanto entre ellos como en relación a la educación del hijo. Este tipo de discusiones, que por otro lado son inevitables e incluso necesarias, deberían poder llevarse a cabo en ausencia del niño y procurando, además, no buscar alianzas con él para resolver los problemas de la pareja.

La Prensa