¿Por qué a los niños no les gustan las verduras?  

Muchas veces la hora de la comida se eterniza cuando se les ponen verduras para comer.

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SAN PEDRO SULA.

Un estudio británico cree que los niños no rechazan las verduras por capricho o porque las dulces galletas les gusten más. Los investigadores sugieren que ser quisquilloso con la comida es un rasgo evolutivo desarrollado para protegerse de posibles daños que pudieran originarles determinados platos. El 'no' se da hacia los alimentos que históricamente se han mostrado más peligrosos para la salud como son las verduras, la fruta y la carne.

Los autores del estudio, publicado en 'Journal of Appetite', denominan este comportamiento (que en un principio puede parecer simplemente caprichoso) neofobia -miedo a lo nuevo- y aseguran que en mayor o menor grado se da en casi todos los niños. Así lo demostraron las 564 madres que fueron interrogadas para la investigación, llevada a cabo en uno de los principales organismos de oncología del Reino Unido (Cancer Research).

Los pequeños no muestran rechazo a unos cuantos alimentos al azar sino a un grupo elegido estratégicamente. Lucy Cooke, una de los científicos responsables del estudio, afirma que "tiene sentido que los humanos hayan evolucionado hacia la sospecha ante ciertos alimentos y que, así, los más jóvenes sólo confíen en aquellos que hayan probado anteriormente".

Estos alimentos sospechosos, y por tanto, los más odiados por los pequeños de edades comprendidas entre los dos y los seis años, son las frutas y verduras que siglos atrás presentaban grandes cantidades de toxinas en sus plantas. Cooke afirma que "las toxinas de las plantas, así como los efectos perjudiciales de la carne no refrigerada son muy peligrosos para los niños".

La clave para su aceptación está en que los progenitores les demuestren que son buenos. "Si los niños ven a sus padres comer un alimento concreto se sentirán más seguros (sabiendo que no les hará daño) que si tienen que hacerle cara ellos por primera vez", opina Cooke, miembro de la Universidad de Londres.

Y esto no es sólo necesario para proporcionar una dieta más rica y equilibrada a los pequeños, sino porque según Lesley Walker, director de información en el Instituto Británico de Cáncer, ha asegurado a BBC que un tercio de todos los tumores que se producen en edades adultas se podría evitar incluyendo más frutas y verduras en nuestra alimentación.

La Prensa