Bordados, una técnica tradicional, creativa y antiestrés

Para adentrarse en el mundo del bordado, la especialista recomienda “aprovechar lo que se tenga en casa”.

SAN PEDRO SULA.

El bordado ha vuelto a la escena actual y lejos de ser un quehacer de generaciones pasadas, se convierte en un pasatiempo que no entiende de edades, y que además de ornamentar todo tipo de prendas dotándolas de personalidad, puede ser la actividad perfecta en esta cuarentena por sus beneficios psicológicos.

Una práctica que experimenta un nuevo renacer, en el que quedan atrás las toallas y los pañuelos de mano con iniciales, para estampar de creatividad prendas de vestir o incluso lienzos, retratando todo tipo de escenas cotidianas o motivos actuales en un entramado de color.

Labores domésticas
“Esta labor doméstica ha traspasado puertas; era una actividad que realizaban abuelas sobre ajuares y sábanas y que ahora ha perdido la connotación de labor aburrida”, explica a Efe en una entrevista Lylo Ghirardi, bordadora profesional y referente de nuevas técnicas de bordado, que imparte en diferentes escuelas y también mediante su Instagram, donde cuenta con más de 46.000 seguidores.

El bordado en la actualidad adquiere “una función mucho más decorativa, que se puede encontrar saliendo a la calle sobre las prendas de la gente, e incluso en cuadros o botellas de vino”, cuenta sobre su pasión, a la que lleva dedicándose más de diez años y que ahora, comparte con un amplio perfil de personas que se involucran en la técnica.

Además, se trata de una técnica en la que “no hay parámetros sobre lo que está bien o mal”, explica haciendo referencia a que “cada mano tiene su forma de bordar”, en una actividad en la que existen personas “con mucha técnica” y otras con “una gran creatividad”. ¿Lo mejor de todo? “ambos resultados pueden ser impactantes”, explica.

Paciencia
Una praxis que a nivel psicológico es también “un ejercicio de meditación, que cultiva muchísimo la paciencia” mediante un desarrollo minucioso que se realiza puntada a puntada, aprendiendo a “atesorar el tiempo” mediante un avance lento en el que se requiere concentración en el momento presente, ya que exige “tener ambas manos ocupadas”.

Bordar es “gratificante”, ya que la recompensa es “poder observar que se ha creado algo de cero a partir de tus propias manos”, desgrana la argentina sobre este ejercicio, que puede ser una opción idónea para desconectar durante el confinamiento.

“Durante estos días hay que practicar la presencia viviendo el día a día, de la misma forma que el bordado es ir puntada tras puntada hasta concluir. Además de ser una buena distracción, este es un buen momento para aprender”, desgrana.

Coser y cantar
Para adentrarse en el mundo del bordado, la especialista recomienda “aprovechar lo que se tenga en casa”. Con una aguja, un hilo simple y un soporte como una sábana vieja o una camisa puede ser suficiente. Además, en el caso de no disponer de telas, explica que también puede realizarse sobre “cartón, papel, o incluso sobre fotografías”, detalla.

Durante estos días, la bordadora ha dejado en algunas plataformas online sus cursos de forma gratuita, en especial aquellos de iniciación, como es el caso de su curso en Domestika, “iniciación al bordado”, donde explica paso a paso cómo aprender a bordar de forma gratuita, además de los vídeos de Instagram TV en la cuenta de Dudua, donde imparte clases de técnicas variadas.

“He dejado en abierto el curso básico de iniciación en Domestika, así que dispones de aguja e hilo, ¡no hay escusa!” Aguja, hilo y ganas de aprender se convierten así en un buen aliado durante estos días para potenciar la creatividad dejando huella.

La Prensa