¿Cómo combatir la “ansiedad” durante la cuarentena?

La ansiedad por la comida lo que se conoce técnicamente como “craving”.

SAN PEDRO SULA.

El encierro continuado puede ser complicado, derivando en la ansiedad por la comida lo que se conoce técnicamente como “craving”, un hábito con carga emocional que induce a comer entre horas, pero que con pautas simples puede combatirse, logrando beneficios tanto anímicos como nutricionales.

Buenos alimentos
“El ‘craving’ podría traducirse en las ganas de comer alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas, que son los dos grupos de alimentos a los que se recurre al tener ansiedad” explica a Efe en una entrevista el doctor experto en nutrición Ignacio Sajoux, cofundador del Instituto de Neurometría aplicada Innea.

El craving, se trata de un fenómeno con una alta carga emocional y psicológica, puesto que está “estrechamente ligado con los estados de ánimo” y es, además, “algo que todos experimentamos en mayor o menor medida, y que, en ocasiones como esta en la que nos encontramos en aislamiento, es muchísimo mayor”, detalla el también director médico de Pronokal.

Fran Sabal, nutricionista licenciada por la Universidad de Valparaíso y autora del libro "Nutrición Emocional", recomienda una dieta sana "que nos proporcione los nutrientes que nuestras células necesitan. De esta forma reduciremos la ansiedad, ya que nuestro cuerpo estará satisfecho”.
Uno de los principales problemas de la ansiedad es que se usa la comida para saciarla, y de esta forma lo único que se consigue es "ganar peso y reducir nuestra salud", añade.

Lo mismo ocurre con el estrés, se recurre a la alimentación, que tiende a ser ultra procesada ya que contienen azúcares refinados y conservantes que producen una falsa sensación de felicidad en el cerebro y que no aportan los nutrientes necesarios para el cuerpo.

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Una reacción "equiparable" a la que efectúan las drogas, el tabaco o el alcohol, según Sabal.

Este hábito, se rige “por un pensamiento circular, en el que pensamos constantemente en algo que tenemos en la nevera y queremos comer”, especialmente productos altamente calóricos. Para combatirlo, el doctor Sajoux, señala dos alternativas claves, que se complementan y funcionan mejor si se llevan a cabo juntas, en la medida de lo posible.

“Por una parte está la actividad física; cuando el músculo se activa libera mioquinas, unas moléculas relacionadas con la activación de los neurotransmisores encargados de modificar la conducta ligada al consumo de alimentos”, añade Sajoux.

Por tanto, realizar ejercicio físico, en especial “todo el que suponga activación muscular” se convierte en un pilar fundamental; “aunque sea en el salón de casa, realizar tablas de ejercicios musculares es muy importante”, detalla el especialista sobre los beneficios que reporta este tipo de actividad física.

Por otro lado, se encuentra la educación en la parte emocional, en el que son útiles herramientas como el “coaching nutricional”, o lo que el “mindful eating”, una forma de dirigir la atención plena en los momentos de alimentarse para alejar de forma racional las ganas de comer.

3 ó 5 comidas diarias
Otro de los aspectos que es importante mantener, en especial durante estos días de cuarentena es “realizar tres o cinco comidas diarias, evitando picar entre horas y acumular por tanto calorías vacías, que son aquellas que no se queman y se convierten en grasas”, apunta el doctor.

“Si durante estos días por el hecho de estar en casa nos saltamos alguna comida, tendremos más hambre, y por tanto ansiedad por comer alimentos más calóricos”, explica sobre la importancia de no ayunar, a pesar de la falta de hambre en algunos momentos del día.

Respecto a las cantidades de las comidas, el doctor hace hincapié en la importancia de “tratar de comer alimentos menos calóricos, y aumentar la ingesta de vegetales y proteínas”.
“Nuestro cuerpo es como una cuenta bancaria; si únicamente ingresamos dinero, pero no retiramos, finalmente acaba aumentando”, explica.

Además, señala Sajoux, que este periodo de aislamiento puede ser “un buen momento para cambiar la composición corporal, manteniendo la masa muscular y reduciendo las grasas”.

A la realización de este cambio contribuye de forma directa la ausencia del “entorno social”, protagonizado por eventos como comidas de empresa y reuniones de amigos y familiares con la comida como núcleo central en restaurantes y bares, uno de los puntos “que más suele costar superar” cuando se realizan dietas.

Un cambio que además favorecer de forma nutricional, contribuye a “a vernos y sentirnos mejor con nosotros mismos”, detalla sobre esta forma positiva de aprovechar estas jornadas, “dedicando tiempo a cuidarse uno mismo” a nivel tanto físico como psicológico. EFE

La Prensa