La gratitud, un pasaporte directo hacia la felicidad

Dar las gracias puede marcar la diferencia.

SAN PEDRO SULA.

Introducir en el día a día un hábito tan sencillo como el de la gratitud hacia uno mismo y también hacia los demás “cambia al instante la percepción emocional, y también la realidad”, así lo ha explicado a Efe Juanjo Fraile, quien señala la “magia” de la gratitud como pasaporte directo hacia la felicidad y el éxito.

“Vivimos en piloto automático, inmersos en un sistema de normas intelectuales por el cual la felicidad se obtiene consiguiendo objetivos marcados por terceros”, desgrana en una entrevista con Efe Juanjo Fraile, fundador del ágora de innovación creativa y desarrollo personal Talentya.

Fraile, que lleva veinticinco años ahondando en la complejidad del desarrollo personal, también vivía en esta vorágine, hasta que un día los paradigmas de su vida se vieron afectados por la detección de un cáncer, momento en el que se vio impulsando a encontrar otro prisma desde el que enfocar las cosas.

“Yo siempre había leído muchos libros de autoayuda, había vivido el análisis de las emociones desde un enfoque intelectual, pero eso no basta, porque la vida son emociones y cómo te relacionas con ellas, por tanto, no solo hay que sentirlas sino aprender a gestionarlas”.

Estos momentos duros suelen llevar parejo “un gran aprendizaje”, y aplicar la gratitud puede “cambiar completamente” las cosas: “al agradecer lo que ya tienes, que es mucho, las emociones negativas desaparecen”, explica Fraile, resaltando la ironía de “reparar en todo lo que tenemos cuando llegan malos momentos”, y que hace de esta gratitud una forma de vida y un pasaporte a la felicidad.

“Agradecer ser quien eres, la familia que tienes, o los buenos momentos vividos. Con reflexionar sobre estos aspectos puedes cambiar tus emociones en treinta segundos, ya que es imposible experimentar la felicidad ligada a la gratitud con malas emociones a la vez, y es de este aspecto del que se debe sacar ventaja”.

Y es que, tal y como desgrana Fraile, el cerebro “no diferencia la verdad de la mentira”, aplicando únicamente “juicios aprendidos” sobre lo considerado correcto. Es en este punto donde “engañar” a la propia mente generando buenos pensamientos puede ayudar no solo a ser más optimista, sino también a ser más feliz.

“Las ideas y los pensamientos no existen, se generan automáticamente por vacíos de la mente en su instinto más primitivo, que crea conflictos para mantener la alerta y poder sobrevivir. Cuando se es consciente de esto, es más sencillo cambiar el uso a favor de la positividad”, explica.

¿Y cómo se escapa de estos vacíos de la mente? “en primer lugar, siendo consciente, y deseándolo”, sentencia tajante Fraile, quien resalta que discernir estos pensamientos negativos que suelen aparecer “en cascada”, ya es un paso “muy significativo” hacia combatirlos.

“La vida es neutra, y es uno mismo quién decide si las cosas son buenas o malas” explica, insistiendo en la importancia de romper con los juicios de terceras personas, “enraizados en la sociedad”, para ponerse en el centro de la propia vida y discernir entre lo bueno y lo malo.

El siguiente paso, según señala, es crear un “hábito”, en el que basta con “regalarse unos cuatro minutos” cada noche, en los que reflexionar y poner en práctica la gratitud antes de dormir: “los minutos previos al sueño suelen estar asaltados por preocupaciones, que condicionan directamente el descanso y el subconsciente, por lo que sustituir estos mensajes por el agradecimiento y la reflexión es hacerse un regalo”, apunta.

Todas estas reflexiones, así como pequeños hábitos a incorporar en el día a día forman “La magia de la gratitud” (Alienta editorial), el nuevo libro del autor en un formato interactivo en el que cuenta con meditaciones guiadas a través de códigos QR, testimonios y reflexiones personales, que ayudan a iniciarse en la gratitud más allá del enfoque teórico. EFE

La Prensa