¡Cuidado! Que las pulgas no se suban a su perro

Las pulgas y garrapatas transmiten enfermedades que si no se tratan a tiempo pueden provocar la muerte del animal

Un médico veterinario debe indicar el tratamiento ideal de acuerdo con las características del perro y la infección. En general, recomiendan una rutina de higiene que incluye baños con productos para eliminar parásitos.
Un médico veterinario debe indicar el tratamiento ideal de acuerdo con las características del perro y la infección. En general, recomiendan una rutina de higiene que incluye baños con productos para eliminar parásitos.

Ciudad de México.

Cepillado regular, cubrir patitas del suelo mojado y desinfectar objetos son algunas recomendaciones para evitar pulgas y garrapatas.

Esta época del año trae consigo más calor y humedad, que pueden facilitar el contagio de pulgas y garrapatas a los perros.

La comezón no es el único malestar que estos insectos provocan en las mascotas, también pueden causarles enfermedades por la transmisión de bacterias y parásitos.

Los animales de compañía no pueden decir cuándo se sienten mal, así que los tutores deben estar atentos a su comportamiento y tomar medidas de precaución para evitar la presencia de estos bichos.

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Cepille el pelo de los perros mínimo cada tercer día para mantenerlo limpio, eliminar el pelo muerto e identificar parásitos. Ahogue en agua jabonosa todas las pulgas o garrapatas que encuentre. Desinfecte y lave con frecuencia sus juguetes, platos de comida, lugares donde descansa y objetos con los que duerme, como su cama o mantas. Limpie de manera profunda (con aspiradora, de preferencia) los rincones y muebles acolchonados, pues estos son los sitios predilectos de huevos, larvas y capullos.

Las pulgas y garrapatas prefieren temperaturas de 20 a 35 grados centígrados y una humedad relativa del 35 al 95 por ciento.

La temporada de mayor incidencia de contagio por estos parásitos va de abril a agosto.

¿Cómo se contagian?

Estos insectos habitan en pastos altos, arbustos y árboles, así como en animales silvestres y roedores.

La principal forma de contagio es a través del contacto con otros animales de compañía, en especial durante los paseos.

Si bien estos recorridos disminuyeron por las medidas de confinamiento para controlar la propagación del covid-19, ambos parásitos pueden llegar a los hogares mediante la ropa de las personas, desde donde llegan a camas, muebles, tapetes, alfombras y grietas.

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A veces, las pulgas y garrapatas pueden verse sin dificultad sobre el pelo de los perros, pero en otras ocasiones son imperceptibles, así que deben detectarse sus síntomas. Los parásitos que se llegan ver solo son una pequeña fracción de la infección. Aunque se retiren todos los insectos visibles, es probable que queden huevos sobre los canes. Algunos de los síntomas que los perros presentan son comezón de forma constante. Su piel está seca. Experimentan alguna reacción alérgica. Se muerden la cola o parte interior del muslo. Pierden pelo. Aparecen costras en su cuerpo o surgen infecciones en su piel.

Pero, ¿qué provocan en los perros?

Las pulgas pueden transmitir el Dipylidium caninum, uno de los parásitos intestinales más recurrentes en los perros.

La Rickettsiosis, una enfermedad caracterizada por fiebre alta, también puede transmitirse por las heces de estos insectos. Si no se trata, es capaz de provocar la muerte. Las garrapatas también transmiten la Rickettsiosis, así como la Erliquiosis y Lyme, cuyos síntomas son fiebre, inflamación, dolor de cabeza y sangrado. Puede poner en riesgo la vida de los animales si el tratamiento no es oportuno.

¿Afectan a los humanos?

En general, los dos insectos prefieren vivir en las mascotas, que se convierten en su fuente de alimentación, pero también pueden afectar a los seres humanos.

Al picar a una persona, provocan comezón, ampollas y pequeñas protuberancias rojas. Si se complica el caso, pueden causar enfermedades transmitidas por bacterias, como tifus y peste.

La Prensa