A jugar con los sentidos

Una manera diferente para mantener entretenidos a los pequeños del hogar.

Invitemos a los pequeños a participar en la cocina, así se entretienen en esta cuarentena.
Invitemos a los pequeños a participar en la cocina, así se entretienen en esta cuarentena.

México.

Promover la sana convivencia, el entretenimiento y de paso sembrar la inquietud por la gastronomía, pueden ser algunas ventajas de invitar a los peques a cocinar durante estos días en que es necesario permanecer en casa.

Karla Castro, chef del restaurante La Cueva de Don Cenobio, enlista un sinfín de beneficios de interactuar con los chiquitines en la cocina, comenzando por agudizar los sentidos del olfato, tacto y gusto, y continuando con las experiencias sensoriales que recordarán en edad adulta.
"Incluir a los niños en la cocina es sinónimo de forjar buenos hábitos desde temprana edad, como la buena comunicación, el orden y la disciplina que son indispensables para llevar cada paso de la receta a buen puerto; se les enseña también de paciencia pues las preparaciones requieren su debido tiempo y proceso.

"Cuando les permites entrar a la cocina no solo les compartes recetas, sino que creas experiencias que serán gratas de recordar. Al estar frente la cocina, se desarrollan todos los sentidos y especialmente el olfato, uno de los sentidos más ligados a las memoria", argumenta la cocinera.

Apoyando este último argumento, la periodista y sommelier Bianca Bosker en su libro "El Vino", describe el papel tan importante que desempeñan la nariz y la lengua para desarrollar la memoria sensitiva.

"En 2005, en Italia, un grupo de científicos publicó el resultado de un estudio que realizó en colaboración con el neurólogo y profesor Richard Frackowiak. Se demostró que las reacciones cerebrales para identificar sabores y aromas de los líquidos que probaron (entre los vinos tinto, blancos, dulces y soluciones azucaradas) están asociadas con procesos emocionales", se lee en dicho título.

Finalmente, Juan José Tamayo, fundador del Colegio Gastronómico Internacional, declara que impulsar los pasos de los infantes hacia un rumbo gastronómico puede resultar en un emprendimiento el día de mañana.

"En el Colegio tenemos cursos de verano para niños desde seis años de edad que se animan a cocinar, y hemos visto cómo al menos cuatro han descubierto ahí su pasión por la cocina, pues más tarde se inscriben a la licenciatura y se convierten en chefs profesionales", ahonda el director de la institución que recién ajustó 20 años.

Hablando de edades, Tamayo recomienda que sea a partir de los seis años de edad cuando los niños pueden introducirse de manera activa en la cocina, a partir de los 13 manipular cuchillos, y hasta los 16 trabajar con fuego, siempre bajo la instrucción de un adulto.

"Es necesario darles a conocer los riesgos que implica estar en la cocina para que estén conscientes, pero no crearles miedos. Hay que partir por generarles el interés por la comida y motivar su creatividad, ideando sus propias recetas; sugiero que inicien con la invención de ensaladas, por ejemplo, ya que son alimentos que no necesitan pasar por la lumbre y les dan los nutrientes que tanto se necesitan en estos momentos", concluye.

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Bienvenidos a la cocina

-De la misma manera en que los niños están familiarizados con los bordes redondeados del control de videojuegos, brindarles herramientas sin terminaciones punzocortantes que les ayuden a emprender esta nueva aventura.

-Asígnales tareas como untar o mezclar que atraigan su atención, sin ponerlos en riesgo.
-Cuando se trate de picar alimentos con cuchillos filosos y manipular alimentos con fuego, serán tareas exclusivas para los más grandes.

-Opta por utensilios de plástico, metal u otros materiales que nos se quiebren.

-Acomoda los objetos de tal manera que no sea fácil derramarlos, y procura los contenedores con tapa.

La Prensa