Londres, Inglaterra.

El recelo con el que Adele ha protegido siempre su vida privada consiguió que su paso por el altar con su ex Simon Konecki, el padre de su único hijo, no trascendiera públicamente.

De hecho, la pareja se casó dos años más tarde de lo que se había dado por sentado hasta ahora, según ha desvelado la propia cantante en una nueva entrevista en la que da a entender que fue ella quien tomó la decisión de separarse.

“En realidad, la línea temporal que la prensa tiene de mi relación, de mi matrimonio, es totalmente errónea. Nos casamos cuando tenía 30 años... y después yo me marché. Siempre me refería a él como mi marido porque teníamos un niño juntos”, ha explicado en declaraciones a la edición británica de Vogue.

Esta nueva información implica que el matrimonio de la artista duró tan solo unos pocos meses y lo cierto es que ella ya llevaba mucho tiempo sin hacer vida en común con su esposo antes de solicitar el divorcio en 2019.

“No voy a dar detalles, porque tienen que recordar que me da mucha vergüenza. Es que resulta bochornoso... No fue demasiado tiempo. Cuando tenía 30 años, mi vida entera se desmoronó sin previo aviso”, ha admitido.

“No lo contamos durante mucho tiempo porque había un niño de por medio. La gente preguntaba ‘¿dónde está Adele?’, y decíamos que trabajando, y cuando alguien preguntaba por Simon, contestábamos que estaba en Inglaterra”.

La ironía de toda esa situación no se le escapa, ya que Adele pasó de ser la chica que cantaba acerca de encontrar el amor a conocer a la persona perfecta para ella y poco después se dio cuenta de que prefería estar sola.

La parte positiva es que Simon y ella han conseguido mantener una relación civilizada en lo relativo a la custodia de su retoño.

“No funcionó”, resume la intérprete. “Encontré a la persona perfecta con la que tener un hijo. Esa es una de las decisiones de las que más orgullosa me siento después de todas las malas que he tomado a lo largo de mi vida”.