John Deacon, de bajista de Queen a la vida simple

El bajista de la banda británica disfruta de una vida lejos de los lujos, actualmente vive como cualquier londinense, con la excepción de un cuenta bancaria de millones de dólares.

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(I-D) Brian May, Freddie Mercury, John Deacon y Roger Taylor.
(I-D) Brian May, Freddie Mercury, John Deacon y Roger Taylor.

Reino Unido.

El ex bajista de Queen, John Deacon, compositor de piezas clave del grupo, como "Another One Bites The Dust" y "I Want To Break Free", es uno de los protagonistas de la cinta de temporada Bohemian Rhapsody, pero poco quiere saber de la fama.

Según cuentan sus vecinos, este hombre de escaso pelo canoso y algo de sobrepeso, se pasea discreto por el tranquilo parque de Greenwich, suroeste de Londres, a sus 67 años.

Dicen los vecinos de la ex estrella del rock que es difícil reconocer a aquel que actuaba ante estadios repletos.

Vive con su esposa, Veronica Tetzlaff, con quien tuvo seis hijos que ha criado en el mismo barrio del sur de Londres donde reside hoy. Se estima que su fortuna asciende a 120 millones de euros ( unos $137 millones de dólares), y aumenta cada año por derechos de autor. Sin embargo, vive absolutamente alejado de los lujos.

En YouTube hay un video en el cual un grupo de fans de Queen lo aborda en la calle. Sorprendido, comienza a decir "oh, lo siento, lo siento", tapándose la cara por pena.

Un seguidor dice: "Déjenle solo, por favor". Al final, Deacon sonríe, apenas abre la boca y da algunos autógrafos.

Nacido en Leicester, en 1951, fue el último en llegar al grupo, en 1971, cuando era un estudiante de electrónica en el Chelsea College de Londres.

Amigos comunes le presentaron a tres jóvenes, Freddie Mercury, Brian May y Roger Taylor, quienes acababan de formar Queen y buscaban bajista. Le ofrecieron una prueba, y aquel día cambió su vida.

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Tranquilo e introvertido, los clichés que suelen asociarse a los bajistas se hacían realidad.

Estas cualidades de su personalidad fueron muy apreciadas por el resto del grupo, que juzgaron que con ese carácter se complementaría bien con los temperamentos de sus compañeros. "Siempre tuvo los pies en el suelo", diría años después May, el guitarrista.

Los siguientes años fueron el relato de un ascenso hacia el éxito gracias a piezas como "Bohemian Rhapsody", giras que cambiaron para siempre la concepción del rock y lo llevaron a estadios y álbumes multiplatino.

Deacon también compuso "You're My Best Friend" y "Friends Will Be Friends", ésta, con Mercury, y su colaboración en otras, como "Under Pressure" (grabado con David Bowie), es imprescindible.

Su afición por la electrónica lo llevó a construir el deacy amp, amplificador de la guitarra eléctrica que dotaría al grupo de un sonido único y reconocible. Deacon también lanzó un álbum como solista, en 1986, y creó un grupo paralelo, The Immortals, con el que sacó un solo sencillo.

Según Phil Sutcliffe, autor de una completa biografía sobre el grupo, Queen era una asociación muy volátil entre tres personalidades explosivas y John, el tranquilo. Había formado un hogar muy pronto, en 1975, y era, sobre todo, un hombre de familia.

Pero eso no le impidió vivir intensamente la experiencia completa de una estrella de rock.

Según el Daily Mail, Deacon tuvo, como otros miembros del grupo, problemas con la bebida, lo cual se vio en alguna fiesta privada.

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Todo cambió el 24 de noviembre de 1991, cuando Mercury murió como consecuencia de haber contraído el VIH. Tal vez fue Deacon el más afectado. Ambos tenían una relación particularmente estrecha, en la cual Mercury ejercía a veces de su protector.

El dolor de su pérdida y la falta de sentido a que el grupo siguiera sin él lo llevaron a la depresión. May, Taylor y Deacon tocaron en el concierto de homenaje a Mercury de 1992 y terminaron el último álbum de Queen, Made In Heaven (1995). Desde entonces, el silencio.

"Mis aficiones son tomar té y tener hijos", dijo Deacon en una entrevista de hace años.

El golf es otra de sus aficiones. Todo ello, alejado del estilo de vida llena de excesos que llevó en el pasado. El anonimato y la tranquilidad pueden considerarse hoy su mayor éxito.

La Prensa