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Cardi B se refugia en su hija Kulture para combatir la soledad

La rapera de 25 años se ha sumergido de lleno en su faceta maternal.

Belcalis Almanzar, más conocida por su nombre artístico Cardi B.
Belcalis Almanzar, más conocida por su nombre artístico Cardi B.

Redacción.

La rapera de 25 años, Cardi B, se ha sumergido de lleno en su faceta maternal aprovechando que estos días no tiene demasiados compromisos profesionales en su agenda y que su marido, el rapero Offset, sigue de gira con su grupo Migos en Canadá.

Además del amor incondicional que, como cualquier otra madre, desarrolló de forma instantánea tras dar a luz a su primogénita Kulture, la rapera Cardi B ha venido demostrando estas últimas semanas que su pequeña le hace sentir especialmente orgullosa y agradecida como consecuencia de papel tan importante que la niña está jugando en la vida cotidiana de la artista, marcada a día de hoy por la ausencia de su marido Offset, quien se encuentra de gira en Canadá con su grupo Migos, y por su desaparición casi completa de la esfera pública, ligada al proceso de recuperación de su reciente parto.

"Necesitaba una niña como tú en mi día a día. Te quiero K", reza el emotivo mensaje que ha escrito la intérprete en su perfil de Instagram junto a una imagen en la que aparecen las manos de Kulture agarradas con fuerza a las de su famosa madre.

Pese a que la popular artista no ha tenido más remedio que reducir notablemente su ritmo de trabajo y los compromisos profesionales que pueblan su agenda -poco después de dar a luz anunciaba que no podría ejercer como telonera en la gira mundial de Bruno Mars-, la propia Cardi revelaba hace unas semanas que, siempre que tuviera un hueco libre, no dudaría en desplazarse hasta el estudio de grabación para ir dando forma a los nuevos temas que comprenderán su segundo trabajo discográfico.

De la misma forma, y como sacó a la luz el portal de noticias TMZ la semana pasada, la estrella del hip hop también habría estado compaginando estos días sus responsabilidades maternales con el establecimiento de nuevas 'tarifas' laborales más acordes con su creciente caché y con los inconvenientes de tener que trabajar siendo madre.

Tanto es así, que es más que probable que la artista no vuelva a ofrecer un concierto por una suma inferior a los 300,000 dólares, como se desprende de las nuevas exigencias que habría trasladado a los promotores de conciertos y festivales, y que no se moleste en salir de su casa a menos que el espectáculo en cuestión vaya a celebrarse a una distancia relativamente cercana a su residencia: todo ello para poder estar siempre pendiente de su hija y disponible en caso de necesidad.