Practique la humildad en el hogar

Miles de estudiantes de Honduras aprenden sobre valores con los nuevos fascículos educativos de LA PRENSA.

Miles de escolares recibieron con agrado los nuevos fascículos educativos que circulan con la edición impresa de LA PRENSA.
Miles de escolares recibieron con agrado los nuevos fascículos educativos que circulan con la edición impresa de LA PRENSA.

Honduras.

Cuando los valores se inculcan desde el seno del hogar se forman personas con mayor empatía por los demás.

Diario LA PRENSA lanzó esta semana el proyecto Grandes enseñanzas, que consiste en 10 fascículos que narran historias sobre la importancia de los valores.

El primer valor que se abordó este martes fue la humildad. Muchos creen que ser humilde significa ser una persona de escasos recursos económicos, pero en realidad tiene otro significado.

De acuerdo con la Real Academia Española, la humildad es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Es decir, humildad es aceptar que todos los seres humanos tenemos defectos y, por ende, no deberíamos rechazar o despreciar a otros por ser “diferentes”.

“Una de las mejores formas de fomentar este valor en la familia es través del ejemplo. Los padres juegan un papel determinante en esto. Ellos tienen el deber de poner en práctica la humildad para que sus hijos sigan su ejemplo y no aparenten ser humildes solo por un mandato”, explica la psicóloga Rosario Murillo.

La experta comenta que uno de los beneficios de ser humilde es que “todas las personas querrán acercarse a usted, será un buen referente cuando alguien necesite ayuda o pedir un consejo”. “Una persona humilde es capaz de adaptarse a cualquier situación sin renegar por los cambios”, indicó Murillo.

Destaque cualidades de sus familiares
Rita Maldonado, directora del centro de educación básica 15 de Septiembre, aconseja a los padres a no exaltar solo a un hijo, ya que todos tienen talentos especiales.

“Los padres cometen un error cuando solo se enorgullecen de un hijo por ser el que tiene las mejores calificaciones o es el más aplicado. Un ejemplo de humildad es amar y aceptar a todos los hijos, no importa si unos son más aplicados que otros.

Asimismo, el niño que por lo general es el más “admirado” de la familia suele convertirse en alguien arrogante”, concluyó.

La Prensa