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Una carta los alienta en su camino a la muerte

<p>El sistema de correo tradicional funciona a la perfección en las prisiones estadounidenses.</p>

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La comunicación con los condenados a muerte cada vez es más efectiva si se recurre a los sistemas que ofrece la tecnología en los últimos tiempos. Los condenados, que no son abandonados por su familia, es muy fácil tengan comunicación con el exterior, como en el caso del hondureño Carlos Manuel Ayestas, quien por medio de su familia ha adquirido un espacio en el sitio Prison Pen Pals, exclusivo para “colgar” perfiles desde el corredor de la muerte.

Este sitio es administrado por friendonline.org, idea de por un joven norteamericano que vio la necesidad de comunicación que tienen los condenados a muerte. Travis Runnel, quien es prisionero en la Unidad de Polunsky en Texas, comentó que dentro de esta comunidad se pueden encontrar las palabras e historias de los hombres condenados a muerte por “un Estado que tiene desprecio por la vida humana. El chico que creó esto nos da una salida para que nuestras voces se escuchen y tengamos la oportunidad de conocer gente nueva”.

En el pequeño espacio de friendonline.org cada condenado ingresa su perfil y pide que le escriban si es de su interés. El hondureño Ayestas, que lleva
en el corredor de la muerte 15 años, utiliza este mecanismo frecuentemente, lo que le ha devuelto muchos amigos a nivel mundial que le escriben para darle ánimo.

“Queridos amigos, saludos desde el corredor de la muerte en Texas. Mi nombre es Carlos Ayestas, nací en Honduras, Centroamérica. Después de estudiar inglés y administración de empresas me vine a EUA en busca del sueño americano. Me gustaría conocer a alguien que esté interesado en una amistad sincera para compartir pensamientos, ideas y algunos lazos de nuestras vidas”, escribió en inglés Ayestas.

Amistades sinceras

Al igual que muchos condenados, Ayestas explica en su breve espacio por qué está en el corredor de la muerte. No obstante, lo principal para ellos y ellas es convencer a las personas en el exterior que les escriban y tal como dice Ayestas: “¿te gustaría compartir este periodo de lucha de mi vida conmigo? Mi idioma original es el español, vengo de una familia hermosa, tengo cuatro hermanas y crecimos en una pequeña ciudad en Honduras. Escríbeme y construiremos una bonita amistad. No olvide poner mi número de condenado en el frente del sobre. Bienvenidos a mi sitio”.

El sitio está dedicado a la memoria de los ejecutados de 2010, 2011 y 2012, que tenían sus perfiles en la web. Al final, el sitio explica que es sin fines de lucro y se aceptan regalos y donaciones para mantenerse y seguir prestando servicios en línea a los condenados, enviarles dinero para que compren estampillas y contesten las cartas que reciban, enviarles libros y revistas y prestarles apoyo a los familiares de los reclusos. Antes de elegir a un condenado a muerte como amigo, este sitio explica las reglas que deben leerse para escribirle a cualquiera de ellos.
Bodas desde el pabellón

Aunque no existen estadísticas, hay muchos casos de mujeres que se han casado con hombres condenados a muerte. Reportes señalan que hubo varias mujeres europeas que encontraron esposo en pabellones de la muerte estadounidenses: 10 casos en Florida y tres en Texas.


El contacto físico es prohibido, pero el intercambio de cartas logró este tipo de matrimonios, principalmente con mujeres de países que luchan contra la pena de muerte, según un reporte de Death Penalty News. Jesse Patrick se casó desde el corredor de la muerte en Texas con la europea Hester Patrick. Estuvieron casados por cinco años aunque nunca tuvieron contacto físico. “Ni siquiera nos permitieron estar juntos el día de la boda. Un amigo ocupó el lugar de Jesse. Voy a Texas cada dos meses y nos permiten realizar una visita sin contacto.Conversamos por medio de un teléfono, separados por un vidrio a prueba de balas. Tengo pesadillas con su ejecución, pero si llega eso yo voy a estar a su lado. No soportaría que sufra solo sin una persona que lo ame”, dijo Hester antes de la ejecución de Jesse, el 17 de septiembre de 2002.

Otra boda de latinoamericanos fue entre el condenado a muerte originario de Cuba, Yosvanis Valle, ejecutado en Texas en 2009 y la dominicana Victoria Tavarez, con quien se había conocido desde el corredor de la muerte por correspondencia.

“Cuando lo conocí llevaba varios años en el corredor de la muerte, le escribí por ser latino. Nos casó un sacerdote que lo conoce hace tiempo, no estamos casados legalmente porque es difícil obtener un permiso”, dijo Tavarez
a un medio cubano.

Condenados en California escriben

Edgardo Sánchez Fuentes y Johnny Morales, condenados a muerte en la prisión de Saint Quentin, escribieron a LA PRENSA. “Ha sido un privilegio recibir su carta. Hace mucho no sé nada de mi país. Aprovecho para enviarle copias de estudios bíblicos que el Señor me ha inspirado. Envío un saludo cordial a mis compatriotas, en especial al pueblo de Dios. Qué no diera yo por evitarle la molestia, la pena y la vergüenza de que se comunique conmigo”, escribió en parte Sánchez, condenado a muerte por el asesinato de un policía.