Incitan a invasores a apropiarse de más predios

<p>Ya están adelantadas las gestiones para reubicar a 800 familias que residen en los bordos de San Pedro Sula.</p>

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La Comisión de Acción Social Menonita, Casm, es la única institución que por más de diez años se ha interesado en mejorar las condiciones socioeconómicas de las familias que ocupan los bordos de los ríos que atraviesan San Pedro Sula.

Es, en suma, la que los representa en las negociaciones con las autoridades locales y centrales, y además las capacita en diversas actividades manuales y agricultura urbana a fin de lograr superar sus condiciones de vida.

El director ejecutivo de Casm, Nelson García Lobo, dijo que actualmente están “en el punto más cercano para iniciar el proceso de reubicación” de estos hondureños. La idea con la actual Corporación Municipal es trasladarlos a otros puntos donde puedan tener viviendas dignas y servicios públicos y educativos completos.

Últimamente, también, en pláticas con el Gobierno, el presidente Porfirio Lobo los ha puesto en contacto con Hábitat para la Humanidad con el objetivo de utilizar un remanente de los fondos de la Alba de 15 millones de lempiras para que los moradores de los bordos construyan sus casas y paguen una cuota mínima de retorno.

El plan municipal es construir y pavimentar en los bordos calles de acceso y alivio de la ciudad, donde los embotellamientos de carros son terribles en las horas pico.

Para este fin ya han entrado en negociación con dueños de terrenos privados para reubicar, en un principio, a 800 familias. Mientras tanto, la Casm adiestra a los pobladores en otras actividades, como el reciclado de basura y papel, cultivo de huertos familiares, instalación de tortillerías, etc. Para el éxito de las actividades agrícolas han introducido al sector una lombriz californiana que convierte el estiércol de caballo –por cierto numeroso- en abono orgánico.

Pero García Lobo se quejó de los grupos paralelos a la Coordinadora General de Bordos que se han formado allí, integrados por personas que no quieren salirse de los sitios por intereses personales, ya sea porque arriendan casas o lotes de su propiedad y motivan a invasores de oficio para apropiarse de posibles lugares adonde los demás quieren ser trasladados.

Por esta razón, la oferta de la Agencia de Cooperación Sueca, Asdi, de construirles 1,200 casas fue echada a perder, indicó García Lobo, quien además es presidente del Fondo Social de la Deuda Externa, Fosdeh.

Igualmente, los disidentes instalan pegues clandestinos de agua y luz cobrándoles a cada uno hasta 1,500 lempiras y en lo sucesivo quedan cobrándoles una cuota mensual que no enteran a la Enee y Aguas de San Pedro.

La Coordinadora

Esta asociación se constituyó el 28 de noviembre de 2008 con personalidad jurídica. Esta organización tiene juntas directivas sectoriales en cada uno de los bordos de la ciudad, que están vigilantes y promueven la solidaridad entre sus miembros. Ha firmado diversos convenios con entidades nacionales y extranjeras que están dispuestas a ayudarles. Con ese fin se conformó el “Consejo solidario para el desarrollo integral de las familias que viven en los bordos”, el cual realiza campañas de limpieza, fumigación, abatización y recolección de basura.

Según su presidente, Salvador Caballero, ellos desean legalizar, por lo menos, el servicio de agua potable con Aguas de San Pedro por medio de la colocación de macromedidores que calculan la cantidad de líquido que consumen cada uno de los pobladores que tienen un pegue.

Caballero precisó que en cada uno de los bordos hay una junta de aguas, que casi siempre es encabezada por la directiva, la que coordina el servicio.

Sin embargo, debido a la peligrosidad que se respira en los bordos, los cobradores de la empresa contratista no llegan con regularidad.

Al habla con los moradores

Liliam Santos, madre de dos niños, tiene 20 años de vivir en el bordo de Las Brisas luego de dejar su municipio, Macuelizo, Santa Bárbara, en busca de mejores oportunidades de vida.

Tenía deseos de estudiar y educarse, pero debido a la promiscuidad familiar y siendo joven se juntó con quien ahora es su compañero de hogar y procreó su familia.

El primero en llegar a esa zona fue su padre, ahora enfermo y en cama, y no le queda más que poner a estudiar a sus hijos en la escuela Esteban Mendoza de la aledaña colonia Honduras.

Lo mismo ocurre con Estela Rodríguez Ramírez, casada con un cuñado de Liliam que es ayudante de un vendedor de verduras. Ellas se quejaron del problema del agua, lo que entorpece su actividad de elaborar tortillas de maíz para la venta y de las paupérrimas condiciones en que viven. Como otras familias, aguardan la oportunidad de que sean trasladadas a lugares más seguros y decentes.

Esta visión no la comparte la señora Esperanza Peraza, quien cumplió cuatro años de residir en el bordo Esquipulas II, sector de la colonia Las Brisas. La dama, que llegó del municipio de El Triunfo, Choluteca, explicó que no abandonará el lugar porque el derecho le costó 23,000 lempiras.

Igualmente, sus hijos tienen cerca la escuela y su traslado al centro de San Pedro Sula es más rápido en cualquiera de las rutas colectivas que circulan por el segundo anillo periférico.

Respecto a la inseguridad, estas familias admiten que viven en una “zona caliente” tomada por pandilleros y drogadictos que representan un peligro constante.

La Prensa