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Hondureñas “sin papeles” son explotadas en España

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La inmigración hondureña pasa desapercibida en España. De entre los cinco millones de inmigrantes que actualmente habitan aquí, 1.5 son de origen hispanoamericano.

El número de hondureños se estima en unas 30,000 personas. En su mayoría se encuentran localizados en el País Vasco y Cataluña mientras que en la capital, Madrid, hay unos 8,000, aunque el Gobierno Autónomo de la Comunidad de Madrid estima que son 3,800, de los que el 62% serían mujeres.

Su distribución laboral es variable aunque en su mayoría se encuentran repartidos por los oficios que se consideran más habituales en la inmigración: la hostelería, la construcción y el servicio doméstico que son, precisamente, los más castigados por el aumento del paro en medio de la difícil situación económica que atraviesa ahora mismo España.

El escaso número relativo de inmigrantes hondureños en España puede tener su razón en que el destino tradicional de inmigración de la población hondureña sigue siendo Estados Unidos. Sin embargo, la creciente rigidez estadounidense hacia el fenómeno migratorio, sumado a unas leyes mucho más estrictas que las españolas y de la Unión Europea, han hecho que muchos hondureños hayan elegido buscar fortuna al otro lado del océano.

Los ciudadanos hondureños no precisan visado para entrar en España y existe, además, un convenio de doble nacionalidad con España, pero eso no significa que las cosas sean mucho más fáciles. El gobierno español propuso el pasado año al hondureño un convenio para regular la inmigración legal, con contratos en origen e inmigrantes viajando ya con la documentación tramitada.

Sin embargo, el número de inmigrantes ‘reclamados’ siempre será inferior que el de aquellos que sienten la necesidad de cambiar y mejorar su vida y por ello, pese a que tras la regularización de 2005 se advirtió que no volvería a haber ese tipo de procesos en mucho tiempo y todo quedaría en el estudio de ‘caso por caso’, sigue habiendo mucha población que intenta la dura aventura de la inmigración irregular: entrar en España vía aeropuerto como turista y a continuación quedarse a buscar fortuna. Hondureñas en Madrid.

En este punto existe una diferencia con Estados Unidos. Según Zaira Leyva, una estudiante de enfermería de Santa Bárbara, 25 años, que ha sido dos veces expulsada de Estados Unidos dice que “en España no se siente la psicosis de persecución al inmigrante, ese sentimiento de sentirse constantemente amenazada que se respira en Estados Unidos si estás en situación irregular”. Carla Bonía, de Tegucigalpa y con dos años y medio en España, fue sorprendida por la policía como ‘sin papeles’ en un control de documentación, detenida y le fue abierto expediente de expulsión.

Señala que, sin embargo, el trato recibido fue correcto en todo momento y no pasó de un trámite administrativo que, en determinadas circunstancias, puede servir para demostrar arraigo social y ser legalizado. Normalmente las expulsiones de ‘sin papeles’ en España, salvo en los casos de rechazo en la frontera, suelen ‘reservarse’ para los implicados en delitos. Con todo, la primera dificultad empieza en el mismo aeropuerto.

La legislación hispano-comunitaria exige ciertos requisitos para ingresar al país como turista aunque no haga falta visado de entrada. Principalmente, una demostración de medios económicos para su estancia (unos 60 euros por cada día previsto) y una acreditación del lugar de residencia (carta de invitación) o reserva de hotel.

Con todo, muchos de los recién llegados son rechazados por la policía de fronteras en el aeropuerto si éstos consideran que no está clara la intención turística y profesional del viaje. Recientemente España ha conocido crisis de devoluciones mutuas en el aeropuerto de nacionales, fundamentalmente con Brasil, pero los hondureños en España denuncian que también se producen con ellos, aunque sin que alcance el número suficiente para que los medios de comunicación locales se interesen por ellas.

Explotación laboral Un importante porcentaje de población hondureña en España se encuentra dentro del grupo de los ‘sin papeles’. Su situación no es nada fácil puesto que son las víctimas predeterminadas de una explotación laboral agravada por el hecho de que necesitan conseguir ingresos rápidamente para devolver los préstamos que normalmente han tenido que pedir para financiar el viaje y los requisitos de entrada.

Ángela Bonilla, de Intibucá, que emigró para mantener a una hija que quedó con su madre en Honduras, se endeudó en 50,000 lempiras para financiar su viaje y en un año trabajando en servicio doméstico consiguió devolverlos, comenzando a enviar dinero a su familia e incluso, ahorrar para comprar un terreno.

Sin embargo esta situación obliga a sacrificios sin cuento: un inmigrante ‘sin papeles’ no tiene derechos laborales y, como explica Zaira, tampoco tiene posibilidad de convalidar sus estudios si no se tiene residencia legal; se debe trabajar en cuanto a horarios y sueldos a voluntad del empleador. Zaira cuenta que aunque sus experiencias son mayoritariamente positivas, en algunas ocasiones acabó sin cobrar. Una empleada de hogar puede cobrar como mínimo 650 euros de los cuales pueden percibir hasta un 45% en especies (comida y alojamiento).

En el campo y la construcción los sueldos son más elevados pero, de nuevo, sin seguridades, con el agravante de que el aumento del paro sobre todo en construcción en España ha puesto en la tesitura de tener que sobrevivir en un país en el que la inflación, sobre todo en alimentos, ha aumentado muchísimo para los inmigrantes que hace poco podían enviar remesas a sus países. Lily Ramona, de Siguatepeque, que lleva año y medio en España, señala que casi todas sus conocidas suelen compaginar hasta tres trabajos para conseguir sobrevivir y enviar dinero a Honduras.

Un inmigrante ‘con papeles’, que trabajaba en la construcción con un sueldo de 2,000 euros mensuales y haya quedado en paro puede, con suerte, contar con unos 900 durante 16 meses como subsidio; ése es dinero que les ofrece el plan de retorno voluntario a condición de volver a sus países pero, como hemos dicho, la exigencia de renunciar al permiso de residencia durante cinco años no hace atractiva la oferta a casi nadie.

No son, eso sí, pocos los que retornan sin acogerse al programa y por tanto sin renunciar al permiso. Con lo que sí cuenta cualquier inmigrante en España, sin distinción de situación legal, es con el derecho al uso del Sistema Nacional de Salud. Una vez ingresados en España, parte de la razón de que la mayoría de los hondureños se concentren en el País Vasco y Cataluña la tenemos en el asociacionismo. Normalmente, cada hondureño que ingresa lo hace apoyado por algún amigo o familiar que ya se encuentra aquí.

En ese sentido, el apoyo de una asociación es importante y en Madrid estas asociaciones están apenas en embrión. En Cataluña y País Vasco están mucho más desarrolladas.