Un vino de arroz 100% artesanal

Karol Villeda ha convertido la adversidad en oportunidades para crecer como empresaria. El acompañamiento que ha recibido de Funadeh ha sido muy valioso.

El Bazar del Sábado ha sido una plataforma comercial muy importante para dar a conocer su producto que es elaborado de forma artesanal.
El Bazar del Sábado ha sido una plataforma comercial muy importante para dar a conocer su producto que es elaborado de forma artesanal.

San Pedro Sula, Honduras

La falta de oportunidades impulsó a la joven Karol Villeda, de 31 años, a lanzar el Vino de Arroz Don Angel, en honor a su padre, el cual es producido en el sector de Chamelecón.

Dato
En dos ocasiones ha participado en el Bazar del Sábado, donde ha tenido la oportunidad de dar a conocer su producto y establecer contactos.

Una idea que nació hace cinco años durante la formación que le brindó la Fundación Nacional para el Desarrollo de Honduras (Funadeh), a través del proyecto Génesis.

En uno de estos talleres aprendió a elaborar el vino de arroz, una habilidad que fue perfeccionando en casa hasta que decidió que sería la actividad a la que se dedicaría.

“Me gustó tanto el proceso que dije ‘esto es lo mío ’, empecé a hacerlo solo para regalar a la familia, a los amigos y miré que fue muy aceptado, que les gustaba”, relata.

En ese momento, recuerda, había aplicado para trabajar en varias empresas, pero el hecho de vivir en el sector de Chamelecón le afectó en el proceso de selección, “me sentí muy discriminada”.

Karol se enteró que Funadeh le estaba dando seguimiento a los alumnos que habían capacitado y que los estaban apoyando para emprender, “entonces aproveché la oportunidad”.

El acompañamiento de la fundación ha sido muy valioso para su proyecto de negocio, explica Karol, ya que los han capacitado en diversas áreas: cómo hacer un plan de negocios, servicio al cliente, cómo manejar el dinero, entre otros temas.

Redes
A través de las redes sociales da a conocer diferentes usos del vino de arroz en la preparación de platillos.

Actualmente está promocionando su producto que por ahora vende entre sus familiares, amigos y conocidos. “Los amigos que me compraron la primera vez, me han recomendado, incluso ya hice mi primer envío a Washington”, señala muy orgullosa. “Este es un producto 100 por ciento artesanal”.

Además de las recomendaciones de boca a boca que le han funcionado muy bien, también hace uso de las redes sociales personales y herramientas sociales como el WhatsApp, las que utiliza para promover el vino y para que los futuros clientes la contacten y hagan sus pedidos.

Su siguiente paso es lograr la formalización de su negocio, ya que desea empezar a colocar su producto en los supermercados.

Al recordar su corta experiencia con su negocio, no duda en aconsejar a los futuros emprendedores, a quienes insta a aprender todo lo que puedan, “a veces al principio nos salen mal las cosas pero no hay que darnos por vencido, cada fracaso es un aprendizaje”, enfatiza.

La Prensa