La nueva ChiquitaFyffes promete dar muchos frutos

La aprobación de la UE es el único interrogante sobre la unión de estos gigantes bananeros.

Un empleado carga cajas de bananas de Chiquita en San Francisco, California.
Un empleado carga cajas de bananas de Chiquita en San Francisco, California.

Washington, Estados Unidos

La centenaria Chiquita Brands International Inc. acordó el lunes fusionarse con la empresa irlandesa Fyffes PLC para
crear la compañía de bananas más grande del mundo.

En un acuerdo totalmente en acciones valorado en US$1.070 millones, la nueva empresa, ChiquitaFyffes, tendrá 32.000 empleados e ingresos anuales de US$4.600 millones sobre ventas de más de 160 millones de cajas de bananas.

Los accionistas de Chiquita, con sede en el estado de Carolina del Norte, serán dueños de 50,7% de la propiedad, que cotizará acciones en Nueva York y Dublín, dijeron ambas partes.

ChiquitaFyffes le arrebataría a Dole Food Co. el primer lugar como proveedor de bananas. David McCann, actualmente el presidente ejecutivo del directorio de Fyffes, será el presidente ejecutivo de la nueva empresa. Ed
Lonergan, presidente ejecutivo de Chiquita, será el presidente de la junta.

El acuerdo, sin embargo, podría tener que subsanar temas de competencia antes de que se concrete, según lo planeado, antes de fin de año. Más de 80% del comercio global platanero está controlado por cuatro empresas: Chiquita, Fyffes, Dole y Fresh Del Monte Produce Inc., según la Organización de las Naciones Unidas.

Lonergan asegura que las geografías de Chiquita y Fyffes no se superponen y que no prevé que el acuerdo se trabe por un tema de competencia. De todos modos, las empresas dijeron que están abiertas a discutir el tema con las autoridades de la Unión Europea y Estados Unidos.

La Comisión Europea, que vela por la competencia en la Unión Europea, dice que no ha sido notificada del acuerdo y declinó comentar. Según especialistas de competencia europeos, la revisión del plan de fusión podría ser
bastante complejo, dado el probable gran interés tanto de consumidores como de rivales en el acuerdo.

El tema, advierten los expertos, es mucho más complicado que una mera cuestión de participación de mercado. También
revisarían infraestructura, transporte y contratos de ambas firmas con proveedores y compradores, como las principales cadenas de supermercados.

Un tema sensible podría ser también las instalaciones de maduración de las bananas, donde las empresas acumularían demasiado poder. La Comisión Europea analizaría el tema de la concentración de mercado desde una
perspectiva regional, en lugar de considerar su impacto país por país o a escala continental, para tomar en cuenta las diferencias entre los mercados del noreste y el sudeste europeo.

Ed Lonergan, de Chiquita, contactó a McCann sobre la posibilidad de un acuerdo en octubre, durante una conferencia de frutas en Nueva Orleans, EE.UU., reveló McCann en una entrevista. La empresa combinada buscaría expandirse en partes de Asia y en el Medio Oriente, donde el consumo de banana es relativamente bajo, añadió. La operación “es un hito para Chiquita y Fyffes que une a las dos mejores empresas”, dijo Lonergan.

“Como una, somos una compañía mejor posicionada en un mercado altamente competitivo”. La nueva empresa tendría la capacidad de explotar la creciente demanda global de bananas, apoyada por mejoras en el transporte que han duplicado el tiempo de frescura de la fruta para llevarlo hasta 40 días.

Las exportaciones de bananas crecieron 7,3% en 2012 a un récord histórico de 16,5 millones de toneladas, según la ONU. Las exportaciones de bananas son una parte clave de la economía para varios países de América Latina. Ecuador es el principal exportador mundial de esta fruta, con ventas al exterior de más de cuatro millones de toneladas anuales, según la ONU. Chiquita exporta bananas de Ecuador, Costa Rica, México y Panamá.

Los 144 años de historia de Chiquita, que se remontan a una carga de bananas que arribó al estado de Nueva Jersey proveniente de Jamaica, no han estado libres de controversia. En 2007, la empresa desembolsó
US$25 millones para resolver cargos del Departamento de Justicia de EE.UU. tras aceptar que había pagado cuotas de protección a paramilitares que combatían a las FARC en Colombia, país donde opera una de las subsidiarias más rentables de Chiquita.

Los pagos eran ilegales porque los paramilitares estaban en la lista de grupos terroristas de Washington.

La historia de Fyffes, por su parte, data de 1888 en Londres, y en 1929 empezó a colocar etiquetas azules a sus frutas, autoproclamándose como la marca de fruta más antigua del mundo. Las empresas dicen que su fusión
producirá ahorros de costos de al menos US$40 millones para 2016.

Además de bananas, ChiquitaFyffes tendrá posiciones importantes en el comercio de melones, piñas y ensaladas procesadas, dicen las partes. “Este acuerdo será transformador y ofrece oportunidades grandiosas para el nuevo negocio”, dijo McCann.

La Prensa