23/05/2026
04:14 PM

Petróleo, talón de Aquiles frente al terrorismo

En un mercado petrolero sumamente tenso, un ataque terrorista contra instalaciones vitales podría tener consecuencias planetarias, advierten los expertos.

En un mercado petrolero sumamente tenso, un ataque terrorista contra instalaciones vitales podría tener consecuencias planetarias, advierten los expertos.

Pozos, oleoductos, refinerías, buque-tanques, son todos eventuales objetivos, algunos poco o mal protegidos, ya identificados y señalados en los últimos años por miembros de redes vinculadas a Al Qaeda o, como en el delta del Níger en Nigeria, por grupos locales.

Un ataque suicida coordinado contra el inmenso complejo petrolero de Abqaiq, este de Arabia saudí, fracasó por poco el 24 de febrero, provocando escalofríos en todo el sector petrolero.

Según Gal Luft, director del organismo estadounidense Institute for the Analysis of Global Security, Iags, si el ataque de esas instalaciones, que suministra el 10 por ciento de la producción cotidiana mundial y 70 por ciento de la producción saudí, hubiese tenido éxito, “habría retirado entre cuatro y seis millones de barriles de un mercado extremadamente apretado, es decir, más de lo que salió del mercado en 1973 luego del embargo árabe decidido por la Opep”.

Tensión

Michael Klare, director del programa Peace and World Security en la Universidad de Massachusetts, considera que la vulnerabilidad de los mercados proviene del hecho que “en lo sucesivo hay muy pocas reservas no utilizadas en el mundo”.

Sin Irak, no hay margen de producción tampón, por lo tanto, la menor interrupción en el abastecimiento hace subir los precios, es por esto que el ejército norteamericano se ha transformado cada vez más en servicio global de protección petrolera”.

Ya sea para apoyar reivindicaciones locales o en el plano más general de una “yihad”, una guerra santa mundial, numerosos son los que han comprendido que el petróleo es el talón de Aquiles de Occidente.

En un mensaje por vídeo difundido en diciembre, el número dos de Al-Qaeda, el egipcio Ayman Zawahiri, llamaba a “los muyahidines a concentrar sus ataques contra el petróleo robado a los musulmanes, cuyos principales ingresos van a manos de los enemigos del Islam”.

Preocupación

En un foro islamista, un participante llama a “nuestros hermanos en los campos de batalla a apuntar contra los pozos de petróleo y los oleoductos. Matar a 10 soldados norteamericanos no es nada en comparación con el impacto del alza de los precios del petróleo en Estados Unidos y las repercusiones sobre la economía mundial”, refiere.

A comienzos de año, el instituto estadounidense Site, que vigila los portales internet yihadistas, señaló haber descubierto en un foro cuyo acceso estaba protegido por una clave, una lista de 12 páginas de potenciales objetivos.

En buen lugar figuran las instalaciones petroleras en Irak y Turkmenistán, como también el oleoducto Trans-Alaska, con mapas, diagramas y esquemas que muestran dónde atacar para obtener el máximo de resultados.

Más o menos un 40 por ciento de la producción mundial transita por oleoductos, instalados a menudo en la superficie y en regiones convulsionadas. Irak tiene seis mil 400 kilómetros y Arabia Saudí más de 16 mil kilómetros de conductos, imposibles de proteger en toda su extensión.

“Atacar un oleoducto no es muy grave: justo un trozo de cañería que reemplazar”, afirma Roger Diwan. “Por helicóptero puede hacerse en un día. El verdadero problema sería un ataque exitoso contra una instalación crítica. Éstas están bien protegidas en Arabia Saudí y en el Golfo, pero en otros lugares no se sabe muy bien.

Otro conflicto

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estudia actualmente un proyecto de resolución franco-británico en el que se insta formalmente a Irán, gran productor y exportador de petróleo, importante miembro de la Opep, a suspender su programa de enriquecimiento de uranio.

Este proyecto abre la vía a sanciones económicas, incluso a una acción militar, aunque esta opción sea rechazada por algunas grandes potencias.

En los últimos días, Irán dio un paso más en su actitud desafiante al anunciar que está en condiciones de “producir en masa” centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio, el cual puede ser utilizado tanto para fabricar combustible para centrales nucleares civiles, como para la carga fisible de la bomba atómica.

“Mientras no se vislumbre una solución rápida al problema iraní y mientras la demanda mundial de crudo siga siendo fuerte, el barril de petróleo se mantendrá en torno a los 70 dólares de promedio en los próximos 18 meses”, auguró Bart Melek, analista de BMO Nesbitt Burns.

Los operadores temen que la producción de hidrocarburos podría verse afectada en otros países de América Latina que ya han reforzado el control sobre sus recursos de petróleo o gas. Además de Bolivia, ya fue recientemente el caso en Venezuela y Ecuador y podría ocurrir en Perú. AFP/EFE

Cifra

40 mil

Barriles

De petróleo se producen por día en Bolivia, una cantidad marginal a escala mundial.

Claves

suspenso

El mercado teme que eventuales sanciones contra Irán provoquen una interrupción de las exportaciones de petróleo de este país, que produce 4 millones de barriles diarios.

medida

Bolivia es un pequeño productor de gas a nivel mundial, pero la “decisión simbólica” de nacionalizar “tiene un efecto psicológico” en el mercado de hidrocarburos.