Sequía amenaza con estancar la producción camaronera

Las previsiones de producción y exportación son las mismas del año pasado, dice presidente de la Andah.

La industria camaronera es una de las principales actividades económicas en la zona sur del país.
La industria camaronera es una de las principales actividades económicas en la zona sur del país.

Tegucigalpa, Honduras.

El 2016 se perfila como un difícil año para la industria camaronera hondureña.

Se proyecta que el intenso verano que se espera le pasará factura a una de las actividades económicas más importantes de la zona sur.

Por si fuera poco el sector acuícola nacional ha comenzado a prepararse para resistir el embate de la vibriosis, enfermedad de los crustáceos generada por la alta salinidad en el Golfo de Fonseca, una consecuencia de la escasez de lluvias y provoca una elevada mortandad en las fincas camaroneras.

La Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (Andah) y la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) afinan un plan de apoyo a los productores.

Un 2015 malo

Los resultados de la industria camaronera hondureña en 2015 fueron los más bajos de los últimos años.

Javier Amador, gerente de la Andah, reveló que las cifras preliminares indican que el volumen exportado durante 2015 fue de 51.2 millones de libras que produjeron ingresos de $153 millones.

En 2014 se exportaron 67.2 millones de libras por un valor de $243.6 millones, según registros del Banco Central de Honduras (BCH).

Al comparar cifras se nota una caída en el volumen de exportación que fue de 16 millones de libras, equivalentes a 23.8%.

Las condiciones climatológicas anunciadas por las autoridades ponen en alerta a los camaroneros.

Según el presidente de la Andah, Víctor Wilson, las expectativas para 2016 son mantenerse en los mismos niveles del año pasado; añade que el sector acuícola nacional no prevé crecimiento en la producción debido a los efectos esperados de la vibriosis. “No vemos crecimiento en volúmenes de producción y exportación”, sentenció el directivo de los acuicultores.

La Prensa