Microfinanzas, un negocio rentable para el desarrollo

Además de volverse una prioridad para los países, la inclusión financiera es una oportunidad de negocio y crecimiento.

Los micro y pequeños negocios, así como los emprendimientos, requieren mayor acceso a recursos financieros para crecer y ser sostenibles. En el país solo un 4.3% de la cartera crediticia se destina a las microempresas.
Los micro y pequeños negocios, así como los emprendimientos, requieren mayor acceso a recursos financieros para crecer y ser sostenibles. En el país solo un 4.3% de la cartera crediticia se destina a las microempresas.

Tegucigalpa

Obtener crédito formal es un privilegio que solo tiene el 15.7% de los hondureños mayores de 18 años, según el reporte de inclusión financiera 2020 de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS). El reporte detalla que de 5.6 millones de personas adultas, el sistema financiero reportó cerca de 890,000 con algún tipo de crédito para el cierre de 2019, significa que el 84.3% no accede a préstamos.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, 2,500 millones de personas no utilizan servicios financieros formales y el 75% de los pobres no tiene cuenta bancaria. Por ello, indica que contar con servicios financieros podría ayudar a aliviar la pobreza extrema, el hambre, la desigualdad de género, y generar crecimiento económico inclusivo. Para lograrlo, el organismo recomienda impulsar las microfinanzas y las tecnologías digitales financieras o Fintech para micro y pequeñas empresas, trabajadores autónomos y personas en pobreza.

Al respecto, Francisco Banegas, gerente del Instituto para el Desarrollo Hondureño (IDH), explica que la industria de las microfinanzas tiene claro que se genera desarrollo a través del crédito.

En ese sentido, el objetivo es hacer inclusión financiera, todos los pequeños comerciantes, las pymes y las mujeres que son excluidas de la banca tradicional, dice Banegas.

Destaca que cerca del 70% de la actividad económica del país la generan las micro y pequeñas empresas, creando el mayor número de empleos, y es financiado en gran medida por las microfinancieras.

Este modelo de negocio es más accesible y está tomando más relevancia de cara a la recuperación tras la crisis económica por la pandemia del covid-19, agregó Banegas.

Más impulso

El acceso a recursos es básico para generar riqueza y empleos, por lo que el sector micro y pequeño demanda más acceso y la creación de nuevas políticas públicas para mejorar las condiciones de los créditos.

Para Esperanza Escobar, presidenta de la Asociación Nacional de Micro y Pequeña Industria de Honduras (Ahmpih), las microfinancieras dan un soporte importante a los negocios otorgando productos para quienes no tienen acceso a la banca. Reconoce que prestar a las micro y pequeños empresas conlleva un mayor riesgo, por ello considera que “se deben crear nuevas políticas públicas que den acceso a los créditos blandos con periodos de gracia”. Parte de esas políticas es la diferenciación de productos. Por ejemplo, que haya fondos de garantías definidos para micro y pequeñas empresas.

Por su lado, Juan José Lagos, representante del sector microfinanciero, explica que el negocio de las microfinanzas logra ser rentable y sostenible, pero el mayor impacto de cada lempira invertido en un microcrédito es una mayor rentabilidad en el orden social y generación de empleos.

Lagos destaca que si bien las tasas de interés del microcrédito son más alta que las de los bancos, estas son accesibles y baratas en comparación con el prestamista informal. Por ejemplo, una microfinanciera puede prestar a entre 20% y 32% anual, pero el emprendedor se ve obligado a tomar préstamos de hasta a 20% mensual a prestamistas, lo que les impide crecer.

El Foro Económico Mundial identifica cinco claves de la importancia de las microfinanzas: son una parte de la fórmula para vencer a la pobreza extrema; impulsan la agricultura y promueven la seguridad alimentaria; y facilitan el acceso a la salud.

También promueven la igualdad de género y empoderan a las mujeres y las niñas; e impulsan el crecimiento económico inclusivo y el empleo productivo.

En Honduras, las microfinanzas han cobrado auge en los últimos años.

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Obtener préstamos no es una tarea fácil en Honduras. Las cifras demuestran que apenas el 15.7% de la población mayor de 18 años posee un crédito en el sistema financiero formal.
La Prensa