Una propuesta “simple” para salir de la pobreza

Diálogo América Latina puede salir de la pobreza liderando su propio proceso de desarrollo

La pandemia derivó en una crisis sociopolítica sin precedentes, obligando a millones de personas en América Latina a emprender para lograr subsistir.
La pandemia derivó en una crisis sociopolítica sin precedentes, obligando a millones de personas en América Latina a emprender para lograr subsistir.

San Pedro Sula, Honduras.

Los Estados latinoamericanos pueden crear -en conjunto- el mejor clima de negocios, es decir, la regulación más simple y con mejores costos para que el sector privado de la región pueda hacer cualquier emprendimiento en todos los sectores, propone el especialista internacional Gerónimo Frigerio en su libro Simple: Una idea para transformar el futuro de América Latina.

El experto en el diseño y la ejecución de proyectos de desarrollo económico y social en la región ofrece una visión práctica para que emprender, desarrollar negocios y trabajar fuera de la informalidad sea cada vez más fácil y económico en ALC.

En el libro, el autor expone que la búsqueda del progreso de América Latina ha fracasado, pero que son los países mismos los que pueden desarrollarse, reducir la pobreza, crear empleo y ser competitivos si logran tener reglas tan simples que hacer negocios -para los latinoamericanos o cualquier inversor, en todos los sectores de la economía- resulte fácil y económico.

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Para afrontar el desafío de dejar de ser pobres, el libro de Frigerio explora propuestas con un foco claro: desarrollar el sector privado de la región.

“No es un libro para que la gente lo lea en la playa y reflexione familiarmente sobre ello. El libro está pensado para que políticos, grandes y pequeños empresarios, profesionales y sindicalistas encuentren un punto de diálogo en común, que a la vez sea un punto de diálogo en todos los otros países de la región”, dice Frigerio en una entrevista con Dinero&Negocios.

Basado en estudios de organismos especializados, expone que el 99% de las empresas en América Latina son mipymes y que estas generan el 60% del trabajo formal de la región, es decir, tienen un rol clave en la creación de empleo, fundamental para reducir la pobreza.

Sin embargo, las mipymes solo representan el 25% del producto interno bruto (PIB), lo cual evidencia que a pesar de su enorme relevancia en la vida cotidiana de la población, aportan relavitamente poco al crecimiento regional de la economía.

El libro detalla que el 100% de los emprendimientos en América Latina, sean de empresas pequeñas (88%), medianas (10%) o grandes (2%), requieren de abogados, contadores, notarios e interacciones con entidades del Estado, lo que hace que emprender o hacer negocios en la formalidad -es decir, dentro de las reglas- sea relegado a quienes puedan pagar el costo asociado y contratar los servicios necesarios para operar.

Al respecto, Frigerio sostiene que en la era de la digitalización ya se debería crear una mipyme de forma gratuita en un solo proceso, por ejemplo, a través de una aplicación desde el teléfono móvil.

“La complejidad es un negocio y también es parte de la cultura de América Latina. Entonces es como que primero es una cultura y después se transformó en negocio. A nosotros (los latinoamericanos) nos colonizaron al mismo tiempo y recibimos muy malas reglas y con ellas fuimos entrampándonos en burocracia y cada vez tenemos más costos para administrar esa burocracia, y eso hizo como que la complejidad se convirtiera en la regla”, reflexiona el experto.

En esa complejidad, que solo facilita que hagan negocios el 1% de las empresas latinoamericanas, hay quienes encontraron una manera que les permite vivir muy bien.

“Pongámoslo así: un ministro de Economía tiene reuniones con los grandes empresarios, que aportan el 75% del PIB, y a partir de ello tienen resuelto el modelo económico del país.

¿Quiénes son los ganadores de ese modelo?, los políticos y los grandes empresarios.

¿Quiénes son los relegados?, el 99%, que representa básicamente la sociedad”, agrega el autor.

Del total de mipymes, el 90% son microempresas de menos de cinco personas, es decir, casi todo el sector privado, son esfuerzos de una, dos o tres personas.

“El fracaso que hoy vemos tiene ganadores: el 1% y la clase política, pero ese modelo en algún punto ya no alcanza más, porque no tiene más para redistribuir, porque el 99% está fuera y porque el 50% informal, ya es demasiado pobre”, alerta Frigerio.

Simple propone integrar en el modelo productivo al 99% restante y facilitar que la población pobre pueda formalizar sus empresas con reglas fáciles de entender y costos bajos de pagar

La Prensa