¿Por qué invertir en infraestructura resiliente beneficia?

Los proyectos son atractivos y generan desarrollo sostenible, por lo que instan a impulsarlos en el país.

Al planificar las obras buscando un desarrollo sostenible y resiliente los recursos públicos tendrán una ejecución más eficiente que en la actualidad.
Al planificar las obras buscando un desarrollo sostenible y resiliente los recursos públicos tendrán una ejecución más eficiente que en la actualidad.

Invertir en infraestructuras resilientes, ya sean puentes, hospitales, ferrocarriles, carreteras o edificios, es la solución para reducir la vulnerabilidad de los proyectos existentes en Honduras y Centroamérica, así como para evitar el drenaje de las finanzas públicas.

La buena noticia es que el beneficio promedio de invertir en estos proyectos en países de ingreso bajo y medio es de cuatro dólares por cada dólar invertido, según el informe “Hacia una Centroamérica más resiliente” del Banco Mundial (BM).

“Es más, cada dólar invertido en infraestructuras más resilientes genera beneficios en el 96% de los miles de escenarios que se pueden utilizar para analizar posibles tendencias socioeconómicas y climáticas”, según el Banco Mundial.

El organismo plantea que al invertir en infraestructura en regiones altamente expuestas a amenazas naturales, como Centroamérica, es esencial determinar si esta puede continuar su vida útil luego de un desastre, o sea si es una inversión resiliente.

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En Centroamérica, que tiene la segunda tasa de urbanización más rápida del mundo y el segundo lugar en vulnerabilidad ante desastres, las inversiones en infraestructura deben incorporar un análisis del riesgo de desastres y posibles escenarios de cambio climático.

El gerente de la Cámara Hondureña de la Construcción (Chico), Silvio Larios, indicó que Honduras es el país más vulnerable al cambio climático por lo que considera que el gobierno y alcaldías deben darle prioridad y gestionar los recursos.

“No solo se trata de la competitivad, sino que estos proyectos cumplen y se canalizan a manera de que tengan un doble beneficio para la comunidad”, comentó. “Estamos haciendo ciertos tipos de proyectos resilientes, pero deberíamos impulsar muchos más”, reconoció.

Impulso. Invertir en infraestructura resiliente representa un retorno de cuatro por uno, afirma el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Juan Carlos Sikaffy. Esta rentabilidad es razonable, ya que el fin es reorientar la inversión hacia el desarrollo a través de iniciativas verdes, cuyos pilares son una economía sostenible, resiliente y baja en emisiones de carbón.

Sikaffy, quien fue presidente de la Chico, menciona que para lograr estas inversiones se requiere impulsar nuevos códigos de desarrollo urbano alineados con los la Agenda 2030. Asimismo, debe haber un aprovechamiento de los recursos de cooperación como los fondos verdes de la Unión Europea y demás cooperantes, así como la adecuación de tecnologías constructivas para abaratar costos de inversión y que se focalicen los recursos en viabilizar este tipo de inversión.


Recomendaciones

El BM propone cinco acciones para mejorar las capacidades regionales. En primer lugar insta a promover inversiones resilientes en el contexto del fortalecimiento de los sistemas nacionales de inversión pública. Los mecanismos de preinversión ofrecen mucho espacio para incluir un análisis del riesgo más robusto, lo que no solo contribuye a que los proyectos duren más, sino que cuesten menos.

En segundo lugar convertir las crisis detonadas por desastres en ocasiones para fortalecer los portafolios existentes. La tercera acción es desarrollar mecanismos de blindaje fiscal y presupuestario de los proyectos. De esta manera, futuras inversiones no se construirán en condiciones de riesgo. Otra recomendación es fomentar las Alianzas Público-Privadas (APP) a través de condiciones a nivel regional. Esto propiciaría las condiciones para atraer inversión en infraestructura y mecanismos de financiamiento global como el Fondo Verde para el Clima, que son medios para reducir la brecha en inversiones resilientes.

Además, aconseja identificar proyectos disruptivos de impacto regional que pueden llenar los vacíos de dotación de servicios y oferta de empleo en territorios altamente rezagados.

La historia demuestra cómo los procesos de inversión son motores de desarrollo e innovación que mantienen sus beneficios y retornos a mediano plazo; estos niveles de inversión tienen décadas de no desarrollarse en Centroamérica, afirma el Banco Mundial.

La Prensa