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Vulnerabilidades del sector financiero

La deuda de las empresas y la asunción de riesgos financieros han aumentado y la capacidad crediticia de los prestatarios se ha deteriorado.

Las condiciones financieras propician las vulnerabilidades.
Las condiciones financieras propician las vulnerabilidades.

Tegucigalpa

En Estados Unidos, la relación deuda empresarial/PIB se sitúa en máximos históricos.

En varios países europeos, los bancos acarrean una sobrecarga de bonos públicos. En China, la rentabilidad de los bancos está disminuyendo, y entre los prestamistas pequeños y medianos, los niveles de capitalización siguen siendo bajos.

Según la edición más reciente del Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial (GFSR), del Fondo Monetario Internacional (FMI), las vulnerabilidades de este tipo están en aumento en las economías avanzadas y de mercados emergentes.

Según el análisis de los expertos del FMI, Tobias Adrian y Fabio Nataluci, las alarmas aún no se han activado en todos los casos, pero de seguir acumulándose, sobre todo dadas las condiciones financieras aún favorables, estas vulnerabilidades podrían amplificar los shocks para la economía mundial, lo que eleva las probabilidades de que en unos pocos años se produzca una fuerte desaceleración económica.

Con una política monetaria basada en un enfoque más paciente, los bancos centrales pueden gestionar los crecientes riesgos a la baja para la economía.

Pero si las condiciones financieras favorables continúan por un período prolongado, las vulnerabilidades seguirán acumulándose y aumentarán las probabilidades de un descenso drástico del crecimiento económico más adelante.

Las implicaciones

¿Por qué son preocupantes las vulnerabilidades financieras? Porque pueden amplificar el impacto de shocks repentinos, como por ejemplo una desaceleración económica más acentuada de lo previsto, un giro sorpresivo de la política monetaria o una agudización de las tensiones comerciales. Cuanto mayores sean las vulnerabilidades, mayores serán los riesgos que generan para la estabilidad financiera.

La deuda de las empresas y la asunción de riesgos financieros han aumentado, y la capacidad crediticia de los prestatarios se ha deteriorado.

El stock de bonos de grado de inversión inferior (BBB) se ha cuadruplicado, y el stock de créditos de grado especulativo casi se ha duplicado en Estados Unidos y la zona del euro desde la crisis. De producirse un endurecimiento marcado de las condiciones financieras o una desaceleración económica severa, a las empresas endeudadas podría resultarles más difícil reembolsar sus préstamos, y eso las obligaría a recortar la inversión o el número de empleados. Los denominados préstamos apalancados concedidos a prestatarios muy endeudados son motivo de especial preocupación.

Las denominadas herramientas macroprudenciales pueden enfriar el crecimiento del crédito y hacer más resistente el sistema financiero. Un ejemplo es el de las reservas de capital contracíclicas, que exigen a los bancos incrementar su capital cuando el crédito está en crecimiento.