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El Nobel de Economía que impulsó las ZEDE en Honduras

Paul M. Romer es el Nobel de Economía 2018, el que fue ganado junto a su compatriota William D. Nordhaus. Nació en 1955 en Denver, Estados Unidos. Es profesor en la escuela de negocios NYU Stern y ex economista jefe del Banco Mundial (BM).

Paul M. Romer es el Nobel de Economía 2018.
Paul M. Romer es el Nobel de Economía 2018.

Tegucigalpa, Honduras

Paul Romer es un economista estadounidense conocido en Honduras por ser uno de los promotores de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) o ciudades modelo. Fue objeto de ese reconocimiento por el uso de las innovaciones tecnológicas, explicando qué hace que una economía innove y, por tanto, crezca más que otras.

“Sus hallazgos han ampliado significativamente el alcance de análisis económico mediante la construcción de modelos que explican cómo la economía de mercado interactúa con la naturaleza y el conocimiento”, destacó la academia sueca. En Honduras el economista Romer y un selecto grupo de 20 profesionales estadounidenses, europeos y hondureños promovieron las ZEDE como una iniciativa para atraer capital extranjero y desarrollar regiones como la zona sur, específicamente en Amapala, San Lorenzo, Alianza y Nacaome.

La propuesta del estadounidense tomó auge en la administración del exmandatario Porfirio Lobo Sosa (2010-2014) y ha venido siendo impulsada por el presidente Juan Orlando Hernández. Se cuenta con una ley aprobada en 2013. En los últimos años países como Corea del Sur han mostrado interés por desarrollar las ciudades modelo en Honduras.

En los países asiáticos las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico han tardado años en ejecutarse. En naciones cercanas como Panamá hay algunas regiones en donde se han construido ciudades modelo.

En Honduras las ideas de Paul M. Romer son lograr una mayor atracción de capital extranjero para desarrollar el potencial que tiene la zona sur del país para el comercio de bienes. Varios grupos de inversionistas de varios países han explorado las posibilidades de ser parte de la ZEDE.

Paul M. Romer ha probado que el progreso tecnológico es algo que se produce en una economía de mercado y que hay un contexto en el que se puede fomentar.

Mientras que el crecimiento basado en la acumulación de factores productivos tiene unos rendimientos decrecientes, el crecimiento basado en ideas e innovaciones es sostenible a largo plazo y puede suceder de dos maneras: o bien una empresa puede tener una posición lo suficientemente monopolística como para poder recuperar los costes de innovar. De ahí que se justifique el uso equilibrado de patentes para fomentar la innovación: con derechos suficientes para recobrar la inversión, pero limitados en el tiempo para que también otros puedan aprovecharlos.

O bien el mercado no suele premiar a los creadores de nuevos conocimientos y, en consecuencia, no genera el suficiente cambio tecnológico. Así que para compensar este problema se debe incentivar la investigación y el desarrollo con subsidios. Estas ideas explican además las divergencias a largo plazo en el crecimiento de los países. “La teoría de Romer ha generado grandes cantidades de nuevas investigaciones sobre las regulaciones y políticas que fomentan nuevas ideas y prosperidad a largo plazo”, subraya la academia sueca.