“El 40% de las transacciones bancarias son digitales”: Ana Cristina Mejía de Pereira

La expresidenta de la CNBS habla sobre el rol del sistema financiero nacional y sus tendencias actuales.

Ana Cristina Mejía de Pereira. Foto cortesía.
Ana Cristina Mejía de Pereira. Foto cortesía.

San Pedro Sula.

Como prestatario de servicios y productos financieros y dinamizador del producto interno bruto (PIB), el sistema financiero se sitúa como uno de los protagonistas para facilitar la recuperación económica. Sobre este y otros temas, comparte sus criterios en entrevista la expresidenta de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), Ana Cristina Mejía de Pereira.

¿Cuál ha sido el rol y compromiso del sistema financiero durante la crisis y ahora ante la recuperación de la actividad económica?

El 2020 fue un año complicado y con muchos retos para la banca, no solo por el impacto del cierre sobre la economía, sino también por las dificultades de prestar servicios a la población. Durante el año pasado hubo dos grandes líneas de concentración de las actividades. Una fue ampliar lo más posible los servicios digitales y mantener en operaciones las oficinas a un cierto nivel de normalidad, mientras se trataba de proteger al máximo a los clientes y a los colaboradores.

Por otro lado, asistir a la gente que tenía créditos y que tuvo dificultades en sus flujos durante el año, tanto personas naturales como las empresas, porque se sintió el impacto en todas las actividades económicas de todos los clientes jurídicos y también se sintió en las personas naturales que tuvieron problemas de empleo y sobre todo la gente que trabaja en las empresas que hicieron suspensiones durante el año y también las que redujeron personal.
Ayudó bastante las resoluciones que emitió la CNBS que facilitaron a los bancos a su vez apoyar a los clientes.

Perfil
Ana Cristina Mejía de Pereira
Ciudad
Tegucigalpa
Profesión
Economista
Trayectoria
Expresidenta de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS). Economista de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, con estudios de Doctorado en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba, República Argentina. Es consultora para distintas instituciones nacionales e internacionales en temas de política económica, análisis financiero y otros.

Debido a las restricciones de movilización y cuarentena, ¿qué oportunidades se le presentó a la banca de innovar en la forma que ofrece sus servicios?

Estas oportunidades han servido, en primer lugar, para expandir las operaciones que se pueden hacer a través de su teléfono o computadora. Se crearon “apps” innovadoras para el manejo de la banca por teléfono, se expandió la red de corresponsales bancarios que tienen los bancos de manera que la gente pueda ir a una tienda de conveniencia de una gasolinera o a un mercadito y hacer transacciones bancarias allí sin necesidad de desplazarse hasta el banco. También las aperturas de cuentas se pueden hacer ahora por la vía digital y se implementó la firma digital.

Adicional, las copias de documentos que la gente solicita ahora también se pueden usar imágenes, ya no necesariamente la impresión en papel y por último, los bancos implementaron el truncamiento de cheques hasta la cantidad de 50,000 lempiras, lo que significa que ahora ya no tienen que devolver los cheques físicos, para la gente que tiene cuentas de cheques, sino que solamente con el uso de imágenes ya se da validez a las transacciones.

Ha sido un período en el que ha avanzado mucho la digitalización de servicios bancarios. Cosas que antes hubieran tomado cinco años para desarrollarse, se tuvieron que implementar en 12 meses. Fue una aceleración de la digitalización que al final va a ser buena, porque moderniza las operaciones bancarias y ayuda a los clientes a tener servicios más eficientes por la vía digital.

¿Cómo ha sido la adaptación de los usuarios hondureños a estas plataformas?

El hondureño es bien digital. A la gente le gusta mucho hacer operaciones desde sus teléfonos o en las aplicaciones que se implementan a través de redes sociales, como WhatsApp, Facebook o Twitter. No fue difícil para el público acostumbrarse al tema digital. Digamos que de 8 a 9% de transacciones digitales que se hacían en diciembre de 2019, pasamos a casi 40% en diciembre de 2020. Eso quiero decir que la gente se adaptó rápido y aprendió a operar por la vía digital con facilidad.

Según el informe Millennials Honduras 2020 que hizo el Cohep, el 67% de este segmento poblacional está bancarizado, ¿hay espacios para que más personas accedan a servicios bancarios?

Un 67% es relativamente alto, porque la misma encuesta indica que hay un alto porcentaje de este segmento poblacional que no tiene una actividad productiva. Entonces, ya que 67% tenga un producto financiero me parece importante. Hay oportunidades de mejora tanto en el segmento de la gente joven que va ingresando al mercado de trabajo, como de las mujeres, porque hay muchas mujeres que todavía no tienen acceso a servicios financieros y sobre todo a servicios de pago, que pueden apoyar el florecimiento del emprendimiento tanto en la gente más joven como en las mujeres que tienen un pequeño negocio o venden un producto desde su casa y que no pueden salir porque tienen a su cuidado a alguien y que el hecho de transar, hacer compras, envíos o recibir pagos desde una plataforma digital, facilita mucho que la gente se incorpore a la actividad económica aunque no tenga facilidades de movilización.

En el escenario complejo que atraviesan las economías del mundo, ¿cómo un sector financiero sólido se vuelve herramienta para superar las crisis?

El sistema financiero es un reflejo de la economía. La cartera de los bancos recoge lo que está pasando en todos los sectores de la actividad económica. Los bancos hondureños han sido conservadores en el sentido de manejar su riesgo de una forma muy prudente. Eso les ha permitido manejar esta época de baja actividad y decrecimiento económico con una relativa flexibilidad, en el sentido de que han podido apoyar a sus clientes y están en la posición de poder absorber gradualmente las pérdidas que se van a presentar por razón de deterioro de los créditos y también están en una posición muy líquida para apoyar con nuevos créditos los proyectos de expansión y recuperación que están implementando empresas y personas.

La responsabilidad de la recuperación es repartida entre clientes, bancos y Estado, todos participan con un aporte que cada quien tiene que hacer para lograr que el proceso de recuperación sea una realidad y los bancos están bien posicionados para cumplir con su parte.

El Gobierno anunció productos financieros para el agro y la vivienda que incluían tasas de interés preferencial, ¿de qué forma estos mecanismos, no solo gubernamentales, sino desde otras iniciativas, pueden ayudar a la banca y a los usuarios?

Ha habido pocas épocas en el país donde ha habido simultáneamente tantas facilidades abiertas para financiamiento y en condiciones tan buenas como las que hay ahora. Hay una gran diversidad de programas que ha financiado el Banco Central a través de Banhprovi, tanto para otorgamiento de créditos a largo plazos, para turismo, vivienda, agro y para otros proyectos productivos, para mipymes.

¿Cuáles son las tendencias para el sistema financiero latinoamericano?

Una de las tendencias que está marcando el futuro es la aparición de las “fintech” (tecnología financiera) y de otras iniciativas innovadoras en banca que están desafiando a la banca tradicional, en el sentido de adaptarse a estos nuevos canales y vehículos de servicio que están atendiendo de forma más ágil y amigable al usuario. La banca tradicional tiene que encontrar una manera de adaptarse al mercado para no perder espacios en su ámbito tradicional de operación de prestación de servicios financieros a los clientes.

La Prensa